Ana Rosa, Iker e Inda, retratados
El jueves pasado, Eldiario.es publicó una información que revelaba que la empresa editora de OK Diario, el medio dirigido por Eduardo Inda, pagó 242.000 euros al despacho de la abogada de Koldo García, el hombre de confianza de José Luis Ábalos, exministro de Transportes del gobierno de Pedro Sánchez. Es una figura central en la investigación judicial sobre posible corrupción en contrataciones públicas del llamado caso Koldo. No solo es un escándalo que un medio de comunicación sea quien pague los honorarios a la abogada, como así lo especificaban las facturas. También es delirante que quien pague en el caso de la presunta trama de corrupción vinculada al PSOE sea precisamente la empresa editora de un medio muy crítico con este partido.
La aberración no termina aquí. El mismo día que Eldiario.es publicó la noticia, su director, Ignacio Escolar, y dos periodistas más del medio se reunieron con la abogada Leticia de la Hoz para conocer su versión de los hechos. Más tarde, Escolar publicó que, a la salida del restaurante donde habían quedado, un hombre corpulento los detuvo, les mostró un logotipo de OK Diario y les comunicó que los había estado fotografiando por encargo de Eduardo Inda. Poco después, este mismo individuo hizo lo mismo con la abogada. Minutos más tarde, Escolar recibió un whatsapp de Inda con la onomatopeya “Jo jo”, como si fuera una risa malvada del director de OK Diario.
Todo esto viene al caso para explicar cómo la televisión ha gestionado este escándalo, que deja en muy mal lugar a Eduardo Inda. Hay pruebas de unas estrategias periodísticas deontológicamente indefendibles y de los evidentes conflictos de intereses que ponen en duda las informaciones obtenidas por OK Diario. También delata unos métodos intimidatorios impropios del oficio. No sorprende de Inda, pero queda todo bien documentado.
Inda es un habitual de las tertulias políticas de Mediaset. Curiosamente, ni el jueves ni el viernes apareció por los platós de la cadena, pero este lunes hizo doblete. Por la mañana se sentó en la mesa de Ana Rosa Quintana. Inda cargó duramente contra el gobierno de Pedro Sánchez, los responsabilizó de la tragedia de Urda, los acusó de haber cometido un delito por filtrar los audios de los maquinistas y consideró “los medios cómplices de este gobierno asqueroso” de ser también los culpables de todo ello. Pero Ana Rosa Quintana nunca le preguntó por la noticia de Eldiario.es. Por la noche, Inda visitó Horizonte y repitió punto por punto el discurso de aquella mañana. Aunque se hizo énfasis en la supuesta corrupción del gobierno socialista, Iker Jiménez nunca preguntó a Inda por la exclusiva.
El silencio de Ana Rosa Quintana e Iker Jiménez los retrata aún más de lo que ya lo estaban. Callan sobre una noticia trascendente y continúan tratando a Inda como una voz autorizada para juzgar la actualidad política. Unos programas que fiscalizan diariamente y con orgullo la conducta del gobierno, exigen transparencia y hacen ver que desmontan conspiraciones, cuando tienen una de verdad delante de sus narices, les tiemblan las piernas.