Un buen veredicto para 'El juicio'
Los juicios son una de las estructuras dramáticas más eficaces que existen. Por eso muchos juicios reales han devenido grandes espectáculos mediáticos. Hay conflicto entre dos partes, reforzado por la narrativa de los testimonios y las pruebas. Hay tensión, suspenso y un veredicto final que resuelve el drama. Por eso, históricamente, las representaciones de un juicio se han convertido en formatos televisivos de éxito muy útiles para convertir conflictos sociales en entretenimiento y espectáculo. Dos ejemplos históricos son el Vostè jutja, de Puyal, en TV3, y el Tribunal popular, de La 1, con Javier Nart y Ricard Fernández Deu. Ahora La 2 ha incorporado a la tradición El juicio, de La 1, con Javier Nart y Ricard Fernández Deu. Ahora La 2 ha incorporado a la tradición con la venia de su señoría”. Una comedia que chirría un poco por el exceso en la falsificación de roles. Incluso se reproducen las inercias más serviles de la justicia más casposa. “¡Que llamen al señor Antó, por favor!”, exclama el juez. Y la supuesta funcionaria, con uniforme caducado, abre la puerta. Una muy buena selección de ciudadanos anónimos se convierten en jurado popular y hacen una deliberación final antes de que “el juez” Fernández Deu pronuncie el veredicto. Es un programa ambicioso y trabajado como pocos en la parrilla actual. Los testimonios que suben al estrado, solicitados por las dos partes, son excelentes. Son expertos en la materia que responden con claridad porque el formato obliga a unas entrevistas breves y que han de ir al meollo.
Para esponjar el juicio, se incorporan fragmentos más arriesgados, conducidos por el periodista José Luis Sastre. Se entrevista a testigos y afectados por los temas a debatir, y se incorporan como argumentos en el juicio. En el caso del programa de la vivienda, los perfiles escogidos eran óptimos y la manera de conversar con ellos, modélica. La factura visual y el planteamiento periodístico son impecables. Se intuye, en Sastre, un futuro prometedor como reportero televisivo de análisis e investigación.
En una televisión que se ha acomodado en tratar la actualidad desde la superficialidad y la tertulia, El juicio es la versión renovada de la televisión de antes: más exigente y ambiciosa. Quizás por eso la han relegado incomprensiblemente a La 2.