A casa del herrero, cuchillo de IA
El libro se llama The future of truth [El futuro de la verdad] y contiene reflexiones interesantes sobre el impacto de la inteligencia artificial en nuestras vidas. Una de las citas que se incluye es de la periodista Kara Swisher y dice así: “El modelo más sofisticado de IA es como un espejo. Refleja nuestra propia moralidad hacia nosotros, pulida y articulada, pero vacía tras la superficie, al fin y al cabo. No está condicionada por las leyes de Asimov o cualquier otro marco ético, sino que está ligada por los patrones de los datos con que ha sido entrenada y los objetivos fijados por sus creadores”. Hay un problema, sin embargo. Swisher nunca ha dicho eso. Aparentemente, una IA suministró al autor del ensayo, Steven Rosenbaum, una declaración inventada. “Además, sueno como si hablara con un palo metido en el culo”, denunciaba la afectada por la enésima alucinación de estos simpáticos generadores de texto que cuando no encuentran algo se lo inventan, y cuesta abajo. Claro, que se hayan detectado un buen puñado de citas falsas creadas por la IA en un libro que quiere alertar de los problemas de esta tecnología resulta, como mínimo, irónico.
Reconozco que el fan de la ciencia ficción que hay en mí desea secretamente que el algoritmo detectara las intenciones críticas de Rosenbaum y decidiera sabotear sus esfuerzos. Cuando Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick crearon el personaje del robot HAL-9000 para el film 2001: una odisea del espacio,ya previeron que una máquina dotada de suficiente inteligencia acabaría teniendo una conciencia capaz de matar por puro instinto de supervivencia si se sentía amenazada. Seguramente no estamos ahí y nunca llegaremos: la pereza humana –por ejemplo a la hora de contrastar las cosas– ya garantiza que todos solos nos metemos en líos bien pintorescos. ¡Qué buena idea hacer un artículo sobre esto! ¿En qué más te puedo ayudar? ¿Quieres una cita final que refuerce la columna?