Ariadna Oltra pone límites

2 min
'Las Mañanas'.
02/10/2026 - 18:00 h
Periodista y crítica de televisión

El viernes Els matins de TV3 prestaba atención al debate y la votación de los decretos de vivienda en el Congreso. Ariadna Oltra entrevistaba a los representantes de diferentes partidos políticos para analizar las consecuencias del pulso entre el gobierno español y Junts. Una cuenta atrás tensa y con mucha crispación tanto política como popular. Una de las conexiones con Madrid fue con la portavoz de Comuns Aina Vidal. La diputada llevaba una camiseta amarilla muy llamativa con una leyenda impresa que decía, en letras mayúsculas enormes, "Catalonia is not CiU". “Hay eslóganes que no pasan de moda, desgraciadamente”, apuntó con sarcasmo Vidal cuando Oltra le pidió ver bien qué decía el lema. Esta puesta en escena para atender a los medios ya era un indicativo de la virulencia de la jornada en el Congreso y el clima de hostilidad entre partidos.

Oltra le preguntó si le había sorprendido el no de Junts, y le consultó qué estaba haciendo su partido para tratar de reconducir la situación en aquellas cuatro horas de margen que quedaban para votar. Durante la respuesta, la portavoz fue incrementando la vehemencia de sus palabras, subió el tono de voz hasta el punto de que acabó incluyendo un exabrupto en medio de su discurso: “¡En Cataluña estamos pagando más de mil euros por una puta habitación! ¡Esto es insostenible!” Oltra dejó que la representante de Comuns terminara, pero enseguida le pidió una pausa: “Un momento, un momento. Yo entiendo su cabreo, eh... Pero hay palabras que le pido que no utilice, por favor”, y le hizo la siguiente pregunta.

La reacción de Oltra fue rápida, con firmeza pero con buen tono. Y Vidal lo aceptó, porque la situación no se repitió. El gesto de la presentadora, a pesar de ser una anécdota dentro de la entrevista, fue muy oportuno. Es importante que los responsables de los medios de comunicación velen por un diálogo formalmente educado y correcto. En un momento de polarización y tanta confrontación, es bueno que los medios, sobre todo los públicos, eviten verse arrastrados por la agresividad del hemiciclo y el aumento de la temperatura emocional de la calle y del país. Los medios de comunicación contribuyen a fijar el tono del debate público, sobre todo en la televisión, donde es más fácil espectacularizar los contenidos. Permitir la palabrota para llamar la atención puede desembocar en exceso de agresividad y rebajar el nivel de un debate legítimo. La transgresión lingüística es muy golosa para algunos partidos. El lenguaje (y las palabrotas) es una herramienta política y, por tanto, es bueno que los periodistas asuman la responsabilidad de cuál debe ser el marco de la conversación. No se debe confundir la desinhibición lógica que podría tener una conversación privada con la responsabilidad de un espacio que es compartido. Pedir cierta contención verbal no tiene por qué afectar al nivel de crítica del interlocutor. El periodismo debe exigir recursos más precisos que la exhibición de la indignación. Oltra recordó los límites que los medios tienen el deber de preservar.

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