¿Qué ocurre cuando el protagonista de la noticia tiene cinco años?

Desde el punto de vista informativo, esta semana ha estado llena de imágenes muy impactantes. No sólo los trenes convertidos en chatarra a Adamuz y Gelida. También la fotografía delirante de la Casa del Rey con los monarcas, los políticos y la Guardia Civil frente al convoy accidentado en Andalucía como un cuadro de Goya, una combinación de horror y frivolidad que ha superado la fantasía de cualquier manipulación. Otra de las imágenes que también han provocado consternación ha sido la del niño de cinco años detenido por los agentes del ICE en Minnesota. Lo que llamaba la atención era que pudiéramos ver la cara de la criatura. En el marco legal europeo y español los menores deben protegerse. No hay que poder identificarlos ni su imagen puede persistir en el ámbito digital. Los derechos del menor prevalecen en el derecho a la información. La cara específica de esa criatura no era necesaria para informar de los hechos. La consternación de la noticia radica en que se trata de un niño, no que sea ese niño en concreto.

La única cadena que ocultó la cara del niño detenido fue La 1. El Telediario colocó una banda negra en la parte superior de la cara del niño. En otra fotografía, la criatura se veía de lejos y detrás de una verja, de modo que no se la identificaba. Ni a Antena 3 Noticias ni al Telediario de TV3 se preservó la identidad del niño. Tanto en Informativos Telecinco como La Sexta Noticias no sólo incluyeron la escena del niño detenido, sino que incorporaron una fotografía de carnet y la imagen del cajón del niño en la escuela, donde estaba enganchada otra fotografía suya y su nombre debajo.

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Cuando los medios de comunicación no difuminan las caras de los menores suele haber dos excusas. La primera, que en Estados Unidos la ley funciona de otra forma. La First Amendment, que garantiza la libertad de expresión y prensa, pesa mucho más que la protección de la intimidad. El otro pretexto es que la fotografía ya circula por todas partes, en el ámbito digital y en el ámbito internacional. La imagen sin pixelar se ha convertido en global y no tiene ningún sentido borrar lo que se puede encontrar bien definido y explícito en cualquier otro sitio.

Pero no se trata sólo de lo que dice la ley. Pixelar la cara de un menor es también una decisión editorial de cada medio. Es una forma de expresar cuál es el compromiso de cada cadena con la protección de los menores. Si se hubiera tratado de un niño catalán expuesto a un conflicto social y político, en situación de vulnerabilidad, se le habría protegido. Todos los niños deberían ser considerados iguales, y la ley en Estados Unidos no exonera a las televisiones de aquí a respetar los derechos de los menores. Es un compromiso ético. Quizás ahora no supone ningún daño para el niño, pero no podemos saber las repercusiones que esta imagen tendrá en el futuro de esta criatura.