El otro programa de radio de Toni Clapés
El miércoles por la noche La 2 Cat estrenaba Cervells mínims, el nuevo programa de tele de Toni Clapés, que, en realidad, es radio con cámaras. Como buena parte de los programas de televisión que se hacen, te puedes poner de espaldas a la pantalla y seguir todo lo que pasa. Puede tener público, puede hacer conexiones con la calle, pueden pensar una ambientación... pero es radio. Y mantiene algunas de las inercias, como añadir efectos sonoros obvios en función del tema. Si alguien habla de dinero, sentimos el "clinc!" de una caja registradora. Es curioso, sin embargo, cómo el medio condiciona al presentador. Clapés, curtido en miles de horas con los oyentes, tardó un buen rato en parecer cómodo y tener el carácter del Versió RAC1. El trabajo que le daban las gafas no le ayudó.
“¡Aquí haremos una defensa del cuñadismo!”, reivindicaba el presentador. “¡Cuesta tener opinión de todo sin tener ni puta idea, eh!”, apuntaba el humorista Txabi Franquesa, que fue el apoyo esencial de Clapés para mantener el tono del espectáculo. Clapés ha contado con dos colaboradores más de la radio: Guillem Estadella y Alba Segarra, diligentes y osados a la hora de dinamizar la tertulia cuñada. Segarra, por cierto, hizo doblete televisivo, porque esa misma tarde ya la habíamos visto en el Està passant de TV3.
Cervells mínims es un nuevo contenedor de temas populares que se ajustan a las manías de Clapés. Dos invitados, en este caso la cocinera Ada Parellada y el cómico Carles Sans, se suman a la conversación para meter baza, sin ninguna voluntad de trascendencia. Lo más relevante de las conexiones desde la calle con Estadella fue constatar la cantidad de gente que no entiende el catalán. Las anécdotas del público ralentizaban el ritmo de un programa al que le costaba coger carrerilla y fluir con naturalidad.
La cabecera del programa tiene un aire vintage que recuerda a las portadas de los discos pequeños de 45 revoluciones de los monólogos de Capri. La caricatura de Toni Clapés parece la que Valentí Castanys dibujó de Capri en el disco donde el humorista recitaba dos monólogos suyos: La guerra del 600 y Les pastilles. Quizás sea casualidad, pero Clapés se ha convertido en el Capri del siglo XXI: pesimista y desencantado con el mundo, criticándolo desde el sarcasmo de quien no tiene más remedio que resignarse. Y este espíritu es el que le funciona tan bien como comediante gruñón. A diferencia de otros proyectos televisivos que ha asumido Clapés en el pasado, esta vez no intenta ser otra cosa que él mismo. No busca impostar la actitud de un presentador estándar. Clapés tiene que ser Clapés para conectar con la audiencia. “Este es un programa donde nos quejaremos de todo”, sentenció nada más empezar.
Cervells mínims es un programa justito. Eso sí, el título es la coartada perfecta para curarse en salud y anunciar su falta de pretensiones. Hacer humor sin esforzarse mucho. Hacer tertulia sin que lo parezca. Y si no es gran cosa, ya os han avisado de que hacen cuñadismo. Quizás este sea el truco: anticiparte. Puestos a tener una televisión insustancial, como mínimo, ir de cara.