Stephen Colbert se va despidiendo
La semana que viene la CBS cerrará The late show with Stephen Colbert. Despide a su estrella principal y pone punto final a la franquicia histórica del late night que se inauguró en 1993 con David Letterman. La cadena lo ha atribuido a las pérdidas económicas del programa y a la crisis de este género, que va decreciendo en espectadores e ingresos publicitarios. Pero detrás hay razones más poderosas: las presiones de Donald Trump en un contexto político muy hostil. Stephen Colbert ha sido, durante los últimos años, una de las voces televisivas más duras contra el presidente. Y la cronología de los hechos delata que Paramount (la empresa matriz) ha buscado el favor de la administración en beneficio de sus intereses empresariales, a cambio de entregarle la cabeza de Colbert. Las últimas semanas, el presentador se está despidiendo de la audiencia invitando a personas influyentes para subrayar el final de etapa. Este lunes organizó un encuentro histórico. Reunió a los cuatro colegas del resto de late nights que habitualmente son competencia. Jimmy Kimmel (ABC), Jimmy Fallon (NBC), Seth Meyers (NBC) y John Oliver (HBO) visitaron el programa de Colbert para homenajear a su compañero antes de que baje la persiana. Se autodenominan los Strike Force Five. Es el nombre del pódcast que hicieron juntos durante la huelga de guionistas para recaudar dinero para pagar a sus equipos. No fue John Stewart, a quien consideraron el “designated survivor”. El concepto tiene que ver con las reuniones de gobierno, donde siempre hay un miembro que se queda fuera del despacho porque, en caso de una catástrofe en la que mueran todos, siempre quede una autoridad para gestionar la nación. “Alguien de nosotros tiene que sobrevivir para que el presidente se pueda enfadar”, ironizaron, conscientes de que las noches televisivas se han convertido en un adversario hostil para Trump. Colbert reflexionó con ellos sobre la posible crisis del late night, que lógicamente negaron, a pesar de que las cifras también lo insinúan. “¿Alguna vez habéis pensado que haríais un trabajo que el presidente de los Estados Unidos no podría soportar?”, les preguntó. Las respuestas delataron una cierta celebración de esta circunstancia. El anfitrión les sugirió que, ahora que estará libre, se ofrecía a ir de invitado a sus respectivos programas o a sustituirlos en caso de que quieran coger vacaciones.La semana pasada Colbert ya entrevistó a Barack Obama, y el humorista bromeó con la necesidad de encontrar un nuevo trabajo. Ambos jugaron con las especulaciones que dicen que Colbert podría presentarse como candidato a las próximas elecciones a la Casa Blanca. Obama le insinuó que “el listón ha bajado”, refiriéndose a las exigencias para conseguir el cargo. Una clara alusión a Trump. De momento solo son rumores, pero todo ello nos recuerda cómo se ha diluido la línea entre el mundo de la política y el entretenimiento. Que las figuras mediáticas pueden llegar a la presidencia hace tiempo que lo sabemos. Pero los late nights también han acabado teniendo una influencia determinante en la política y en la creación de opinión.