La tanganización del periodismo político
Las comisiones de investigación parlamentarias son una liturgia extraña, donde en realidad no se investiga demasiado, sino que se aprovechan las comparecencias para intentar crear momentos mediáticos, preferentemente compartibles en las redes. Por eso las crónicas posteriores rara vez se titulan a partir de las verdades reveladas en estos interrogatorios ampulosos pero estériles: lo que se destaca es quien ha ganado la batalla dialéctica, expresado en términos más de tangana que de debate dialéctico. Varios titulares de medios afines al PP, a modo de ejemplo: "El PP: Feijóo «les ha reventado sin dejar de ser él»" (La Razón), "Feijóo desenmascara a Sánchez en la comisión de la dana" (OK Diario), "El PSOE y sus socios acaban pidiendo la hora en la comparecencia de Feijóo en la comisión de la dana" (El Debate). El agror domina claramente y no hay información: sólo la consigna de que Feijóo es muy guapo. Como era de esperar, al otro lado del espectro la cosa se ve muy distinta. Algunas muestras: "Las siete mentiras de Feijóo en la comisión de investigación de la dana en el Congreso" (Eldiario.es), "Mentiras, acusaciones sin pruebas y evasivas de Feijóo en la comisión de la dana" (Público), "El enfado de la presidenta de la comisión de la dana con Feijóo por hablar de ETA para esquivar las preguntas" (La Sexta).
De la misma manera que en un partido de baloncesto todo el mundo pide como intencionadas las faltas recibidas y se queja de que los árbitros no dejen jugar cuando silban las propias, aquí también estamos en el terreno de los bandos y las trincheras. Supongo que no hace falta insistir en la esterilidad de la jugada: nadie quedará convencido de lo contrario de lo que pensaba. Nos quejamos de cómo las redes son cámaras de eco, pero los medios también deberíamos deshacernos de esta forma de sectarismo light que es la incapacidad de admitir méritos de los distantes u hostiles. O faltas de los próximos, claro.