Tu televisor te espía: qué puedes hacer para evitarlo

Las teles conectadas registran qué vemos, pero algunos usuarios ya las limpian con IA

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01. Con una Smart TV se puede saber a qué hora miras la televisión o si tienes niños, por si pones programas infantiles. 02. El experto en seguridad informática polaco Jakub Korepta en una conferencia en el congreso NoConName.
06/11/2026 - 12:15 h

BarcelonaYa tenemos asumido que un teléfono inteligente es una máquina de capturar nuestros datos personales y actividad digital. Lo hace el sistema operativo, lo hacen la mayoría de las aplicaciones que instalamos en él y, sobre todo, lo hacen las que el fabricante deja preinstaladas. En el mejor de los casos hemos aprendido a mitigarlo: borramos aplicaciones, ajustamos las opciones de privacidad o añadimos herramientas de bloqueo. Hemos hablado a menudo de ello en este espacio. Además, estas limpiezas tienen un efecto secundario beneficioso: el aparato va más ligero.

En cambio, quizás somos menos conscientes de que otros aparatos de uso cotidiano han adoptado el mismo patrón; en concreto, los televisores conectados. Si un móvil es un ordenador conectado de tamaño de bolsillo, una smart TV es un ordenador conectado de pantalla gigante. Lleva un sistema operativo avanzado, a menudo una variante del Android de los móviles, y aplicaciones –de serie o instalables– que también nos pueden rastrear. En este caso, lo que se registra son los hábitos de visionado.

Qué hace la tele con lo que miras

Esta tecnología de rastreo se denomina ACR, siglas de automatic content recognition (reconocimiento automático de contenido). Toma muestras de lo que sale en la pantalla, calcula una huella y la compara con una base de datos para saber si el espectador ve un programa, un anuncio o una película. El resultado sirve para medir audiencias y vender publicidad personalizada.

Dos estudios lo han comprobado con mediciones de red. El primero, de 2024, es de la University College London, la Universidad de California en Davis y la Universidad Carlos III de Madrid. Los investigadores analizaron un televisor Samsung y un LG y vieron que el ACR observa lo que llega por la antena y también lo que emite el televisor cuando hace de pantalla de un aparato externo conectado por HDMI. El segundo, de finales del mes pasado, es de la Northeastern University, y probó doce televisores de diez marcas: todos los aparatos analizados vigilaban la antena, y la mayoría –incluidos los Samsung con sistema Tizen– vigilaban también lo que recibían por HDMI.

Suele haber un botón para desactivarlo, pero no siempre hace lo que dice. En los Samsung, el estudio de Northeastern detectó un tráfico compatible con ACR después de desactivar la opción en 41 de 60 pruebas con antena y en 18 de 30 con HDMI. Como el tráfico de red va cifrado, no se puede saber qué contiene; Samsung asegura que el usuario debe activar explícitamente el ACR, y que cuando se desactiva no transmite información sobre el visionado. En LG, en cambio, la desactivación funcionó del todo.

La limpieza con IA

Hasta ahora, un usuario individual no podía hacer gran cosa para evitar el rastreo de su televisor. Esto está cambiando: con la ayuda de la IA, entrar en el software del televisor y retirar los códigos de rastreo, las llamadas a servidores publicitarios y otras funciones en segundo plano –un trabajo que exigía ser ingeniero– está al alcance de muchos usuarios.

El primero que lo probó es un tal Mert Cobanov. Este ingeniero de IA explicó en X que había activado las opciones de desarrollador de su televisor con sistema Android y había pedido a Claude Code, el asistente de programación de Anthropic, que se conectara. Claude desactivó aplicaciones del televisor e instaló un menú alternativo, sin necesidad de permisos de administrador.

El proceso es relativamente sencillo: hay que activar las opciones de desarrollador, pulsando siete veces el número de versión, y la depuración por red. La IA se conecta mediante ADB (la herramienta oficial de depuración de Android), hace una lista de los paquetes instalados y desactiva, sin borrarlos, los que tienen que ver con anuncios, iconos patrocinados, telemetría y ACR. Los usuarios ya han empezado a hacer públicas sus listas en repositorios en GitHub (tv-vibehack, cleanyourtv, dumbtv para Fire TV), que sirven de contexto a la IA: lo que a la primera persona le costó una jornada ahora se hace en un cuarto de hora.

En la misma operación se puede cambiar la interfaz visual y sustituir el menú de aplicaciones de serie por uno más ligero y al gusto de cada uno. Los primeros eran menús simples, pero en las últimas semanas hay usuarios que han creado con elementos gráficos más trabajados.

Todas las intervenciones se pueden revertir. Cabe decir que la operación conlleva algún riesgo. Si se desactiva el menú original antes de instalar otro, el botón de inicio puede quedar apuntando a una aplicación de pruebas de fábrica, y muchas listas de paquetes desactivan también el actualizador del fabricante, de modo que el televisor se queda sin recibir parches de seguridad.

Android TV y Fire TV, sí; Samsung y LG, no

Esta limpieza con IA funciona con televisores Android TV/Google TV y con algunas versiones del Fire TV de Amazon, porque aprovecha el carácter abierto del sistema de Google. En cambio, no consta que existan versiones para limpiar los Samsung ni los LG, que tienen sistemas propios: Tizen y webOS, respectivamente. Ya hay quien ha conseguido permisos de administrador en un televisor Samsung con sistema Tizen 9, pero los cambios realizados no sobreviven a los reinicios. En el caso de los aparatos LG, las herramientas solo funcionan con firmwares antiguos.

El recurso del adaptador

Una alternativa es conectar al televisor Samsung o LG un adaptador externo, como un Chromecast con Google TV o un Fire TV Stick, que cuestan unos 100 o 150 euros según el modelo. Estos adaptadores también incluyen códigos de rastreo, pero como funcionan con Android o Fire OS, se pueden limpiar con Claude mediante el mismo procedimiento de arriba.

Eso sí, aunque le pongamos un adaptador, el ACR del televisor continúa analizando la señal que le llega por HDMI, y ya hemos visto que no hay garantía de que la opción de desactivarlo lo detenga del todo. Lo que sí se puede impedir es que el televisor proporcione a la empresa los datos que captura. Hay dos maneras de hacerlo. La más radical consiste en desconectar el televisor de internet (olvidar la red wifi y sacar el cable), anular su parte smart y confiar las funciones conectadas y las aplicaciones al adaptador externo. A cambio, el televisor dejará de recibir actualizaciones de firmware. La menos drástica es configurar el rúter de casa para hacer que bloquee cualquier intento de acceder a los servidores publicitarios y de ACR de Samsung; con una búsqueda en la web es fácil encontrar una lista de los dominios que hay que bloquear. El televisor continuará observando qué hacemos, pero no lo podrá explicar a nadie.

Probablemente, muchos lectores lo encontrarán demasiado complicado y preferirán continuar dejándose rastrear. Pero la existencia de opciones para evitarlo demuestra que la autodefensa digital es posible. Yo ya me he comprado un Chromecast 4K para liberarlo con Claude Code y ponerlo en mi televisor Samsung, una marca que cada año hace mejores pantallas, pero las acompaña de un software que cada día me cuesta más de soportar.

1,3 millones de decodificadores alquilados como botnet

No es rastreo del uso del televisor, pero forma parte de la misma inseguridad. El lunes pasado Google anunció que había desmantelado XCPE, una botnet (red de aparatos infectados que un tercero controla a distancia) de más de 1,3 millones de dispositivos Android, mayoritariamente decodificadores que convierten en televisor conectado un aparato que no lo es.

El Google Threat Intelligence Group atribuye la operación a Videostrong, un fabricante de Shenzhen que vende bajo marcas como MECOOL. El aspecto más preocupante es que el código malicioso no era ninguna aplicación instalada por el usuario, sino que iba incluido en el firmware de fábrica y se reinstalaba solo desde la partición del sistema si alguien lo borraba. Según Google, Videostrong hizo trampas para superar las pruebas de la certificación de Android TV: el código se activaba después del arranque inicial en casa de los compradores. Por eso muchos de los aparatos afectados habían obtenido el sello de homologación de Google.

Los operadores de la botnet alquilaban el acceso remoto a los aparatos a estafadores que utilizaban las conexiones domésticas como proxies residenciales (para que el tráfico ajeno parezca proceder de un hogar) y para el fraude publicitario: generando falsos visionados de anuncios que en realidad no son vistos por nadie pero se cobran al anunciante. El código también era capaz de desactivar Google Play Protect, instalar aplicaciones en silencio y realizar capturas de pantalla que se enviaban a los operadores, según Google.

La empresa de ciberseguridad TrendAI, que ha colaborado en la investigación, contó al menos 1.472.554 dispositivos de 206 modelos en más de 170 países entre el 3 de junio y el 1 de octubre. Los más afectados son Malasia, Brasil, Irak, México y Taiwán; no hay datos de España. Google asegura que, bloqueando los dominios desde donde se controlan las funciones maliciosas, ha inutilizado también al menos 10 millones de dispositivos más, infectados por otras vías.

Google ha emprendido acciones judiciales para hacer caer dominios y servidores, ha prohibido a Videostrong fabricar aparatos que exhiban la homologación de Android y ha cambiado la revisión del firmware de los Android TV. Cabe decir que el mencionado bloqueo de los servidores no limpia los aparatos, porque la puerta trasera continúa latente en su firmware. TrendAI indica que haría falta una intervención del fabricante, una protección de la plataforma o cambiar el aparato. En la práctica, quien tenga un decodificador MECOOL o de marca blanca debería desconectarlo de la red y sustituirlo por otro de una marca de confianza. A estas alturas, casi es más práctico comprar un televisor conectado nuevo.

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