La zanahoria de las tres quintas partes
Los periódicos de derechas repiten un mantra desde hace meses, con piezas que van marcando un hito a conseguir. Es necesario conseguir tres quintas partes de los escaños del Congreso entre el PP y VOX, según dicen, para armar una mayoría tan amplia que permita renovar organismos como el Tribunal Constitucional o el consejo de administración de RTVE sin tener que pactarlo con el PSOE. Son consignas desacomplejadas, que comportan reconocer a cara descubierta la voluntad de imponer sus políticas a golpe de rodillo. Detrás de estas mayorías reforzadas previstas por la ley está la saludable idea de forzar consensos para evitar el sectarismo. Cinismo máximo, pues, el de los medios que ahora se marcan este objetivo, cuando han pasado años hablando de la falacia de los jueces independientes y haciendo pasar por ataques antidemocráticos cualquier crítica legítima. Se hace obvio que no querían defender la separación de poderes. Lo único que pretendían, sencillamente, era poder copar todos los resortes de poder, desde la primera toga hasta la última poltrona. Editoriales que regañaban al Constitucional por tener una mayoría (digamos) progresista ahora verán con buenos ojos que, en nombre de salvar a España, el presunto centroderecha del PP arrincone al PSOE en estas negociaciones y pacte con los ultras de Vox una purga en el alto tribunal.
Bonita legislatura, la que configura este guion. Radiotelevisión Española ciertamente ha caído en un sesgo progubernamental incómodo. Ahora bien, como mínimo, tiene la excusa de que debía compensar el panorama de las privadas, en las que Quintana, Griso, Jiménez, Motos o Abad decantan la balanza hacia el otro lado, y con qué fuerza. Recemos para que el PP y Vox no tengan carta blanca –o azul– para hacer y deshacer en la televisión pública a placer, o temo que bien pronto veremos que cae La revuelta de la parrilla para que pueda estrenarse El alzamiento, presentado por Javier Negre.