Más allá de Seat: 5 marcas de coches catalanas desaparecidas a lo largo de la historia

Hacemos un breve repaso histórico de los principales fabricantes de automóviles establecidos en Cataluña y que han desaparecido con el paso de los años

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Hispano Suiza H6C 'Tulipwood' Torpedo
01/11/2026 - 09:01 h

Hace un par de semanas el CEO de Seat y Cupra, el alemán Markus Haupt, admitió durante la inauguración del Salón del automóvil de París que “Seat podría desaparecer” en función de la evolución de la normativa de emisiones regulada por la Unión Europea y el volumen de vehículos que la marca pueda matricular. Hace ya algunos años, sin embargo, que la hoja de ruta de la cúpula del grupo Volkswagen pasa por fortalecer la filial aspiracional Cupra, convertida ya en una marca independiente que genera más margen operativo, en lugar de la tradicional Seat, una marca con poco valor asociado y que tiene un posicionamiento complicado dentro del universo del grupo Volkswagen.

El anuncio del potencial cierre de Seat supuso un importante revuelo, y la sola idea de poder poner en peligro los puestos de trabajo de la planta de Martorell hace temblar a trabajadores, sindicatos e instituciones. Cabe decir que este anuncio también tiene una dimensión importante en un contexto de recortes de puestos de trabajo y despidos incentivados en Alemania, a la vez que se convierte en una herramienta de presión de la patronal para negociar a la baja las condiciones de los trabajadores de la planta del Bajo Llobregat.

Con todo, si finalmente Seat acaba desapareciendo (o mutando del todo en Cupra) abriría un escenario conocido por la historia de la industria automovilística catalana. Durante los últimos 125 años Cataluña ha visto nacer y desaparecer a muchos fabricantes automovilísticos, entre los cuales destacan nombres históricos como Hispano-Suiza, Pegaso, Elizalde o Ebro, entre otros.

Automóviles La Cuadra (1898-1901)

Los primeros coches fabricados en el estado español fueron los vehículos eléctricos de La Cuadra, una sociedad fundada por el exmilitar Emilio de La Cuadra y un joven ingeniero suizo llamado Mark Birkigt. Los problemas con la autonomía de los vehículos eléctricos (dejaban de funcionar a los cuatro o cinco kilómetros) y el escaso interés de un mercado incipiente en la demanda de vehículos –especialmente eléctricos– hicieron que la sociedad terminara en quiebra en el año 1901.

Hispano-Suiza (1904-1938)

La experiencia acumulada por Mark Birgit con automóviles La Cuadra sumados al capital del industrial Damià Mateu hicieron que el año 1904 se fundase en Barcelona la prestigiosa marca Hispano-Suiza, un fabricante de coches de lujo capaz de competir y superar a los coches de Rolls-Royce, Bentley u otras marcas de lujo de su tiempo.

A diferencia de los fabricantes de coches de lujo de su tiempo, Hispano-Suiza apostó por motores de seis cilindros en línea que introdujeron aleaciones de aluminio en lugar de pesados motores de hierro. La otra gran aportación de Hispano-Suiza al mundo de la automoción fue la invención y patente del sistema de servofreno mecánico, que Rolls-Royce compró y utilizó hasta el año 1968. El otro elemento diferencial de los Hispano-Suiza fue su fantástico diseño: de hecho, no hace mucho un Hispano-Suiza 6C Torpedo fue coronado como "el coche más bonito del mundo" en el concurso de elegancia de Pebble Beach, en California.

El apoyo del monarca Alfonso XIII (apasionado de los coches y la velocidad) y los buenos resultados deportivos de los Hispano-Suiza contribuyeron a disparar la popularidad y los pedidos de vehículos, y la marca inauguró la primera gran fábrica automovilística del estado en la Sagrera. Pero el estallido del crac del 29, la inestabilidad política de los años 30, la Guerra Civil y el empobrecimiento de la autarquía franquista supusieron una serie de obstáculos que Hispano-Suiza no pudo superar.

La filial francesa dedicada a la aviación tuvo una relevancia especial, y muchos de los cazas y bombarderos franceses que sirvieron durante la Primera Guerra Mundial utilizaban un motor Hispano-Suiza. Finalmente, conviene destacar que el año 2019 hubo un intento de resucitar la marca de la mano de Miquel Suqué Mateu, bisnieto del fundador, mediante el superdeportivo eléctrico Hispano-Suiza Carmen, diseñado y fabricado en Cataluña.

Elizalde (1908-1951)

Elizalde fue el otro gran fabricante catalán y español del primer tercio del siglo XX. A diferencia de Hispano-Suiza, sin embargo, esta marca de coches fabricaba todos los elementos de su automóvil en Barcelona, desde los motores a la suspensión pasando por las cajas de cambios, frenos o transmisión.

Un Elizalde de carreras en la carrera de la Arrabassada.

De la fábrica al paseo de San Juan de Barcelona salieron modelos emblemáticos como el Tipo 20, el Reina Victoria Eugenia o el Tipo 48, un auténtico bólido de 180 CV, pero la muerte de su fundador, Arturo Elizalde, en el año 1925 supuso el inicio del fin de la compañía, que pasó al sector de la aviación antes de ser colectivizada durante el estallido de la Guerra Civil y después nacionalizada por el régimen franquista e integrada en el conglomerado de empresas del INI (Instituto Nacional de Industria) en el año 1951.

Automóviles David (1913-1923)

David fue un fabricante de automóviles activo entre los años 1913 y 1923 con sede en la calle Aribau de Barcelona, que bajo el impulso del fundador Josep Maria Armangué fabricó autociclos con motores de motocicletas de dos y cuatro cilindros sobre un chasis de madera con suspensiones independientes. La muerte del fundador, en el año 1917, hizo que la marca reorientase su actividad hacia el segmento de los taxis de Barcelona (el característico color negro y amarillo de los taxis barceloneses se debe a David) y durante la posguerra, al segmento de los microcoches y triciclos urbanos con motores de motocicleta, hasta el cese total de las actividades en el año 1957.

Pegaso (1946-1994)

Una vez terminada la Guerra Civil el nuevo régimen franquista quiso aprovechar los conocimientos y experiencia de Hispano-Suiza mediante la creación de una nueva marca, filial de ENASA y del INI (Instituto Nacional de Industria). El régimen de Franco, falto de conocimientos y talento, decidió poner al frente de Pegaso al ingeniero catalán Wifredo Ricart –con años de experiencia en Alfa Romeo y afín al nuevo régimen– con el objetivo de hacer vehículos deportivos de altas prestaciones. Y es que durante los años en Italia, Ricart se enemistó con Enzo Ferrari, y la rivalidad llegó hasta el punto de bautizar la nueva marca con el nombre del mitológico caballo volador, ya que ¿quién querría tener un caballo rampante (en referencia al escudo de Ferrari) pudiendo tener uno que vuela (Pegaso)?

Entre 1951 y 1958 en la fábrica de Pegaso, en la Sagrera (donde antes había estado la fábrica de Hispano-Suiza) y bajo la supervisión de Wifredo Ricart se fabricaron un total de 86 unidades del Pegaso Z-102, el mejor coche hecho nunca en Cataluña. El Z-102 fue un bólido capaz de batir el récord del mundo de velocidad de su tiempo y convertirse en un mito del motor catalán.

Pero el régimen perdía dinero con cada unidad del Pegaso Z-102 que fabricaba, y una vez conseguido el golpe de efecto propagandístico deseado, Pegaso, ya sin Ricart al frente, se especializó en la fabricación de autobuses y camiones. El año 1991 Pegaso fue vendida a Iveco, que la absorbió y cerró definitivamente en el año 1994.

Conclusión: una constante histórica

Todavía podemos citar otros casos de fabricantes de automóviles catalanes que tuvieron que cerrar, como por ejemplo Ebro (1954-1987) y Nacional Pescara (1929-1932), pero en general podemos afirmar que existe un hilo conductor entre las diferentes marcas que han fabricado automóviles en Cataluña. Así pues, Hispano-Suiza creció sobre las cenizas de Automóviles La Cuadra, y Pegaso aprovechó las instalaciones y mano de obra especializada de Hispano-Suiza para ocupar su espacio. No es extraño, por tanto, pensar que si algún día Seat desaparece, Cupra tomará el hilo conductor garantizando así la continuidad histórica de la industria automovilística en Cataluña.

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