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Ada Colau vs. Miquel Puig: el duelo más intenso

La exalcaldesa y el articulista del ARA abordan la crisis habitacional en el Enfoquem

BarcelonaLa directora del ARA, Esther Vera, había prometido una conversación "efervescente", y lo fue. El barcelonísimo duelo de titanes entre la exalcaldesa Ada Colau y el economista Miquel Puig sobre la crisis de la vivienda no decepcionó. Empezaremos por el final: cuando, en el último minuto, la periodista Eva Arderius les pidió un motivo para el optimismo, Puig mencionó la promesa de eliminar las licencias turísticas y Colau la iniciativa por una ley que prohíba las compras especulativas. Pero esto fue en la distensión previa a la despedida. Atrás quedaba un campo de batalla hecho de choques dialécticos, de pasión argumental y, en resumen, de gozo para un público que no se distrajo ni un momento.

Colau y Puig se conocen bien. Han coincidido en el Ayuntamiento de Barcelona; ambos han tenido una importante presencia pública y carecen de pelos en la lengua a la hora de hacer avanzar debates como el de la vivienda en la dirección que encuentran adecuada. Y, desde espacios ideológicos distintos, se pisan el guión en un sentido: ambos parecen confiar en la propia capacidad para la controversia, y, sobre todo, el país les ha reconocido a ambos la condición de poseer una voz pública particularmente persuasiva e influyente. Sabían que toparían, y sabían cómo y dónde toparían. Quizás incluso habían anticipado los choques y por eso la cordialidad de la conversación no escondió unas tiranteces que hicieron el debate un punto más encendido y, para el público, más provechoso y más placentero.

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Uno de estos momentos llegó cuando Puig explicó que Barcelona ha incorporado un millón de habitantes y que, en cambio, no se han construido las 300.000 viviendas necesarias para darles cobijo. Y pronunció el sintagma alud migratoria. "Soy contraria a utilizar expresiones que alimentan a la extrema derecha", espetó Colau, alegando que los países del norte de África han recibido mayores oleadas. El economista se mantuvo firme argumentando que, digamos como digamos, el crecimiento de la población nos ha cogido desprevenidos y ha creado un problema de vivienda "descomunal". En otro momento, la ex alcaldesa se preguntó por qué se permitía la presencia de fondos inversores en el mercado de la vivienda. Puig le respondió que prohibirla sería inocuo, porque si repartiéramos entre el público todos los pisos que BlackRock tiene en Barcelona, ​​los presentes, "aunque ponen cara de ser muy buenas personas, los pondrían a precio de mercado". El público se reía mientras el economista les señalaba y decía: "Ellos harían lo mismo".

Colau reivindicó la obra de gobierno de sus dos mandatos al frente del consistorio barcelonés, y acusó a la Generalitat y al gobierno central de haber dejado solo al Ayuntamiento de Comuns en el intento de crear un nuevo escenario para la vivienda. "El PSOE siempre ha sido un partido inmobiliario", dijo, denunciando la "estafa retórica" ​​del bipartidismo, que no ha hecho legislaciones distintas para los pequeños y para los grandes propietarios. Puig insistió en que "si hay suficiente vivienda no es necesaria regulación", y pidió más subidas del salario mínimo. Cabe decir que, sin embargo, Puig y Colau se han dado la mano a la hora de crear un nuevo sentido común en torno al turismo como problema. Una coincidencia que ayer se dejó sentir solo como una tregua episódica en medio de un combate de primer nivel.