Estamos advertidos

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La escritora chilena Isabel Allende en una imagen de archivo del 2025.
16/10/2026 - 20:55 h
Periodista

Nos tocará pasar este fin de semana en libertad vigilada, advertidos como estamos de que en cuanto empiece a llover a cántaros más valdrá que nos encerremos en casa, porque con estos aguaceros del cambio climático no se puede negociar nada.

En el momento culminante de una ocasión festiva como el premio Planeta, Isabel Allende sube a recibir el galardón y dice: “Ahora que veo tantas democracias amenazadas por el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me llevó a huir de mi país”, y recuerda el golpe de estado de 1973 en Chile, contra el presidente primo hermano de su padre.

Hablando de democracias amenazadas por el fascismo, Donald Trump, que no pierde nunca la oportunidad de caer más bajo, ha perpetrado la canallada de comprarle petróleo a Putin porque vienen elecciones y necesita que baje el precio de la gasolina y el coste de la vida, mientras deja a Ucrania a su suerte frente a Rusia.

Las carreras de estos días a la izquierda del PSOE (carreras con los corredores corriendo en sentidos contrarios, como era de prever) representaba que eran para evitar aquello de “si vamos por separado, nos colgarán por separado”. Era una metáfora. O no, porque las grabaciones de soldados del ejército español presumiendo sobre cuál es la mejor manera de apalizar a personas en Ceuta no son ninguna metáfora.

Vivir en alerta permanente se ha convertido en una condición de vida. La provisionalidad acompaña cualquier plan y el futuro no se deja predecir, si no es que nos entregamos a los presagios más oscuros. Debemos practicar la libertad de pensamiento y de acción para escapar de esta libertad vigilada. No puede ser que a toda esperanza le corresponda su propia amenaza.

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