Todos somos Ana Vázquez
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Déjenme empezar la historia por el final, que es por donde empiezan las grandes historias. Después, si tienen paciencia, lectores, iremos al flash-back. He aquí que en el Congreso de los Diputados se han tenido que precintar tres lavabos y un comedor “después de que alguien vaciara allí un espray con una sustancia tóxica”. Tres plantas del edificio han sido desalojadas, incluyendo la zona de la cocina. Cocineras, camareras y una miembro de la delegación de Mauritania, que pasaba por allí, se han intoxicado y han tenido que recibir asistencia médica.
Solo un rato antes, la diputada Ana Vázquez, del PP, siguiendo la estética de Gabriel Rufián, ha querido enseñar a sus colegas de hemiciclo un espray de gas pimienta. Con el botecito pretendía denunciar el sufrimiento de las mujeres y las niñas de Ceuta, que llevan espráis de este tipo –ha dicho– para protegerse.
Para poder enseñar tal botecito, nos tenemos que imaginar que un community manager tuvo la idea y envió a alguien a comprar el adminículo a La Tienda del Espía o a Andorra. El caso es que la presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha llamado al orden a nuestra heroína. Le ha dicho que aquello que enseñaba era un arma y que, por tanto, debía abandonar el recinto. Ana se ha indignado, como se habría indignado Uma Thurman si le hubieran arrebatado la katana, porque ha argumentado que el bote estaba vacío. Y ha bajado las escaleras alfombradas del Congreso (llevaba unas deportivas cómodas, que contrastaban con la chaqueta blanca que llevan muchas diputadas populares) haciendo todo tipo de aspavientos.
Si santa Tecla, que es la patrona que nos hemos dado entre todos los que escribimos, es cumplidora, la cosa debe haber ido así. Ana, antes del discurso heroico, ha ido a vaciar el bote allí donde se le ha ocurrido: el lavabo. Lo ha tirado, ha cerrado la puerta y se ha marchado de allí a toda prisa, pensando que los otros, los que vinieran después, sobre todo los de la delegación de Mauritania, ya se las arreglarían para ir a hacer pipí al lavabo de hombres. Que sepa, esta diputada, que lo tiene todo pagado. La adoro.