El Estado buitre

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“La inversión en Rodalies no se podrá cumplir”
16/10/2026 - 18:19 h
Periodista y escritor

1. Con el adelanto electoral, la nueva financiación para Cataluña ha quedado congelada a pesar del castillo de fuegos artificiales de la propaganda gubernamental. Aquellos 4.686 millones de euros adicionales que España debía aportar a Cataluña, cada año, a partir de 2027, ya nos los podemos pintar al óleo. Y más aún si, a partir del 29-N, en el Congreso hay otro tipo de mayoría. Nunca confiamos en que este acuerdo de financiación, hecho contra todas las autonomías del PP y casi todas las del PSOE, llegara a cumplirse. Era una promesa de dinero que le dio algunos titulares a Salvador Illa, pero no resolvía las necesidades de Cataluña y tan solo recuperaba una cuarta parte del déficit fiscal que arrastramos año tras año. De los retrasos ya ni se hablaba. Pero habrían sido bienvenidos aquellos millones que ahora ya no llegarán.

2. La lista de agravios de dinero que sí se debía invertir en Cataluña y no vemos por ninguna parte también da miedo. Los datos de la Intervención General de la Administración del Estado, con cifras de 2025, indican que Cataluña recibió el 8,6% del total de las inversiones estatales, a pesar de representar aproximadamente el 19% del PIB español. Madrid, por coger una comunidad al azar, concentró el 21% del total de las inversiones. En cifras absolutas, la inversión estatal ejecutada en Cataluña fue de 1.321 millones, mientras que en Madrid llegaron a los 3.218 millones. Más del doble que aquí. Los números cantan por sí solos.

3. Otra cosa es el grado de ejecución de la inversión pública. Año tras año nos preguntamos de qué sirve anunciar inversiones si, después, una parte muy importante no se materializa. Pongámosle cifras. Según el departamento de Economía, en el periodo 2021-2024, de toda la cantidad que el Estado dijo que ejecutaría en Cataluña, solo se ha cumplido el 40%. La Generalitat, en cambio, ha sacado adelante el 83% de las inversiones previstas. En cuanto al conjunto de ayuntamientos, han alcanzado un grado de ejecución del 87% de todo lo que tenían presupuestado hacer en cada municipio. El principio que se deriva es que, cuanto más cerca se toman las decisiones, más y mejor se resuelven las cosas. Por pasiva, el resumen es que a España le importa un bledo Cataluña.

4. Rodalies es el caso más paradigmático. Las décadas de dejadez y de gestión centralista han dejado a los catalanes abandonados de la mano del Estado. Cuando no son los trenes, son las vías, o las catenarias, o los maquinistas, o las estaciones donde no funcionan ni las escaleras mecánicas. Nos importa un bledo si es cuestión de Renfe o de Adif. Nos deberían dar un servicio digno para desplazarnos, de un lugar a otro, todos los días del año, con un ligero retraso asumible y sin ir como sardinas en lata. Cada año es peor que el anterior, por más que nos enseñen cifras de inversión de récord que el usuario no nota nunca por ningún lado. Ni lo notará. Rodalies ha colapsado y, para ponerle remedio, haría falta más de una década de trabajo si se hiciera todo bien a partir de hoy. Nada hace pensar que será así. El caos nos desespera pero la gente está tan baqueteada que la revuelta de los indignados no se intuye por ningún lado.

5. Este artículo me ha quedado repleto de números. Quizás demasiado. Personalmente, me gustan más las letras. A raíz de la crisis de la vivienda, y los nuevos decretos que Pedro Sánchez intenta salvar in extremis, se ha hablado mucho de los fondos buitre que estrangulan a los inquilinos. Auténticos carroñeros que miran únicamente por su bien. En cambio, del Estado buitre que nos ahoga y que nos condena a estructuras coloniales de segunda categoría no se habla nunca. Ni poco, ni nada. Quizás porque hay partidos, que todavía se llaman independentistas, que le hacen el juego a este Estado que vive mejor con una Cataluña sometida, estrangulada y dócil. Es decir, una Cataluña insensible al maltrato.

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