Cosas que no habríamos dicho nunca
1. En menos de un mes, las urnas han bajado los humos a Bolsonaro, Netanyahu y Trump. La derecha extrema se las prometía muy felices hasta que la democracia los ha puesto en su sitio. A Bolsonaro le faltó tiempo para tomar el avión y exiliarse en Florida, antes de que lo detuvieran en Brasil. Paradójicamente, Trump dice que si se va a Israel y se presenta a las elecciones, arrasaría. ¿Le animamos a que lo pruebe?
2. Koldo García, que está en la cárcel como cómplice de Ábalos en el caso de las mascarillas, revela ahora que el PP le ofreció un millón de euros y una rebaja de condena si les daba información comprometedora de Pedro Sánchez. Cuando se haga la serie de Netflix sobre Koldo, nos lo pintarán como un agente doble, que tanto se ha servido del PSOE como del PP, siempre a su conveniencia. Recordemos que este hombre que acabó de asesor de un ministro socialista y de directivo en Renfe, ya había estado en la cárcel por un delito de lesiones cuando era vigilante de seguridad de unas obras de un vertedero. ¿Quién lo indultó? José María Aznar, en 1996, a propuesta de su ministra de justicia. El vínculo, pues, viene de muy lejos. Lo que se ha acreditado esta semana es que Okdiario, de Eduardo Inda, pagó los más de 240.000 euros de la abogada de Koldo. ¿La derecha radical pagando la defensa del recadero del PSOE, manchado por la corrupción hasta las cejas? Al final, se sabrá todo.
3. El exconseller Toni Comín ha vuelto de los nueve años de exilio y, en todas las entrevistas, repite, con la boca llena, que ha sido una victoria. Lo argumenta siempre con el mismo mantra: ha fracasado la represión del Estado porque no le ha puesto ni un solo día en la cárcel y porque la justicia española ha tenido que rectificar y anular sus sentencias. La exconsellera Clara Ponsatí, que formaba parte del mismo gobierno del 1 de octubre, que ha recibido la amnistía esta semana y que siempre habla sin tapujos, lo ha interpretado de una manera mucho menos romántica: “No haré el ridículo diciéndoos que esto es una victoria, porque no lo es”.
4. El Ministerio de Cultura ha publicado, esta semana, un anuncio a página completa para fomentar la lectura. Los protagonistas del anuncio que hemos visto en muchos diarios españoles son Mortadelo y Filemón. ¿De verdad creen que estos son los referentes que deben promover los hábitos lectores? ¿Los más jóvenes saben quiénes son estos dos agentes de la TIA? No hace falta. Los más jóvenes tampoco leen el diario y, por tanto, tampoco verán este anuncio. Otra manera de malgastar dinero público.
5. Barcelona unirá el tranvía por la Diagonal. Para enlazar el Trambaix con el Trambesòs harán falta cuatro años de obras que empezarán el verano que viene. No se entiende que el alcalde Collboni, del PSC, saque adelante una idea que el alcalde Hereu, del PSC, había frenado después de una consulta pública. En 2010, los barceloneses votaron en referéndum si querían conectar los dos tranvías con un modelo tipo bulevar (opción A), tipo Rambla (opción B) o que no se conectaran (opción C). Ganó la C, por goleada. ¿Aquel 79,84% de los votos ya ha caducado? Queda claro que la voluntad popular no pinta nada.
6. Aún hablando de tranvías, Collboni también hace lo imposible para recuperar el Tranvía Azul, en la avenida del Tibidabo. Tampoco hubiera dicho nunca que, en la era de la IA, tuviéramos que volver a una antigualla del siglo XIX que no resolverá ningún problema de movilidad ni de tráfico. Al contrario. Lluís Permanyer, el gran cronista de Barcelona, decía que los tranvías solo son útiles para las ciudades medianas o pequeñas. No es nuestro caso. Está claro que a Permanyer esta semana le han concedido la Medalla de Oro de la Ciudad, a título póstumo. Mira que tuvieron años para darle la medalla en vida... Demasiado tarde. Cuando ya estaba muerto, lo comulgaron. Tanta ilusión que hacen los reconocimientos cuando estás vivo y tan poca gracia que hacen, por no decir ninguna, cuando ya has pasado a mejor vida.