Días oscuros en palacio

En un acto en Madrid Felipe VI hizo un llamamiento a “seguir confiando en la democracia, incluso en estos días un poco oscuros”. Qué lumbrera, la de la casa real española. Es cierto que, como en la canción de Bob Dylan, hay una nube larga y negra que desciende sobre todos nosotros, los ciudadanos de Occidente, y es la nube negra de las extremas derechas y los nuevos fascismos. Pero cada vez que el rey de España hace elogios de la democracia lo que hace es recordarnos que su cargo y su misma figura no son democráticos. La democracia representativa nació como respuesta al Antiguo Régimen absolutista, del cual las monarquías eran la forma política por antonomasia. En el caso de Felipe VI (y de su padre, Juan Carlos I) esta contradicción se agrava por el hecho de ser jefes de estado por mandato de su predecesor, el dictador Francisco Franco –líder de una de las dictaduras más longevas y sanguinarias del siglo XX–, una maniobra que impidió retomar la república –esta sí– democrática que fue abortada por el golpe de estado fascista y militar de 1936, del cual harán noventa años el día 18 de julio.Si cuando habla de “días oscuros” el monarca quiere hacer alusión a la corrupción política tal vez haría bien de empezar por echar un vistazo a su casa. Juan Carlos I huyó de España para no tener que responder de sus delitos fiscales, y desde hace seis años vive instalado en Abu Dabi con un nivel de lujo que evidentemente es el mismo al que está acostumbrado el personaje. La justicia española (que, como dijo el mismo Juan Carlos, “es igual para todos”) archivó las causas contra él con tecnicismos y excusas: los delitos habían prescrito, o bien Juan Carlos quedaba exonerado gracias al blindaje que la misma Constitución del 78 proporciona a su figura, una protección exagerada hasta el punto de que Juan Carlos de Borbón es la única persona que sale mencionada por su nombre y apellidos en el texto constitucional (es en el artículo 57.1, que dice literalmente: “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S.M. Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión al trono seguirá el orden regular de primogenitura y de representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo la persona mayor a la menor”, un redactado que, como se ve, es todo un canto a la democracia.De todas formas, ya que insiste en “confiar en la democracia”, sería bueno que Felipe VI recordara que los Emiratos Árabes Unidos, donde reside su padre, es una dictadura teocrática que no reconoce los derechos humanos. Y por mencionar cosas más domésticas, que el Palacio de Marivent de Mallorca, donde irá a pasar pronto las vacaciones de verano, es en realidad la casa que el artista Joan de Saridakis legó a la ciudadanía mallorquina para que fuera un centro cultural abierto a todos. En vez de eso fue expoliado para convertirlo en la residencia de verano de la casa real española.