'Gerrymander'

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Donald Trump en un acto de campaña en el estado de Texas.
02/11/2026 - 15:27 h
Escritor

La palabra curiosa del título es la denominación en inglés americano para referirse al rediseño de mapas electorales con el objetivo de favorecer los intereses de un partido determinado. De esta práctica la llaman gerrymandering, que es justo lo que ha forzado Trump en un total de quince distritos electorales, con el propósito de que los resultados de las elecciones legislativas de este martes le permitan mantener la mayoría de la que ahora dispone en la cámara baja del Congreso. Decíamos que Trump ha forzado un gerrymandering porque la redistribución territorial no “tocaba” hasta 2030, cuando se deberá actualizar el censo. Pero parece que la maniobra debe haber tenido un éxito bastante menguado, porque solo da tres escaños seguros al Partido Republicano. Da también una idea, eso sí, de la inquietud con la que el trumpismo y el movimiento MAGA –y los minimaga de provincias, que por aquí tenemos un buen grupo– encaran estas elecciones de medio mandato.

La palabra gerrymander, como decíamos, es curiosa. Se trata de un vocablo compuesto que fusiona un apellido, Gerry, con la cola, nunca mejor dicho, del sustantivo salamander, es decir, salamandra. Se juntan, pues, un nombre propio con un anfibio con aspecto de lagartija que tiene una piel negra con manchas amarillas que desprende una sustancia venenosa. A falta de un vocablo equivalente, lo podríamos traducir como la salamandra Gerry. 

Esto que parece desconcertante no lo es tanto cuando sabemos que el Gerry al cual se hace alusión es Elbridge Gerry, un gobernador del estado de Massachusetts (¿se acuerdan? Cataluña debía ser la Massachusetts de Europa; ya casi estamos) que a principios del siglo XIX hizo redibujar los distritos electorales con la finalidad de beneficiar a su partido, el Partido Demócrata-Republicano, también conocido como “el partido de Jefferson” porque quien llegó a ser el tercer presidente de los EE. UU. fue su fundador. Cuando se hubo hecho el mapa según el rediseño del bueno de Elbridge Gerry, uno de los distritos del área de Boston tomó una forma que fue objeto de sátira política en la prensa de la época porque decían que parecía una salamandra, y así lo reflejaron los caricaturistas. Este chanchullo no impidió a la salamandra Gerry llegar a ser vicepresidente de los EE. UU., y padre fundador del país, como su correligionario y fundador Thomas Jefferson.

Trump no es sinuoso como una salamandra, sino frontal como un jabalí, pero se ha servido del gerrymandering para intentar amortiguar el batacazo que tiene muchas probabilidades de llevarse este miércoles o este martes –depende de cuándo leáis esto– en las urnas. Si este impacto llega a producirse, será importante la onda expansiva que pueda tener dentro del Partido Republicano, dentro de la política estadounidense y, por supuesto, también dentro de la política europea. Podría también señalar el inicio del ocaso de quien es la figura referencial de la involución antidemocrática. El comandante en jefe de este iliberalismo que parasita las instituciones y la lógica democrática precisamente para corroer la democracia, como el taladro se come por dentro el olivo, el granado, la encina o el algarrobo.

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