No especularás (ni ampliarás aeropuertos)
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El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se encontró hace unos días con su homólogo de Nueva York, Zohran Mamdani, con motivo de la U20 o Urban 20, una cumbre de alcaldes de 34 ciudades del G-20. Desde el momento mismo de la contundente victoria electoral que le llevó a la alcaldía de Nueva York, Mamdani se convirtió en un icono progresista global y en una especie de contrapoder anti Trump (aunque esto sea más de cara a la galería que otra cosa), y por tanto las fotos con él son muy preciadas por los dirigentes de la izquierda europea. Collboni tuvo su foto con Mamdani y algo más: el aval del primer edil de Nueva York a Mayors for Housing (Alcaldes por la Vivienda), una alianza internacional de alcaldes que se comprometan a impulsar políticas contra la crisis habitacional, que Barcelona ya ha liderado a nivel europeo y que ahora busca extenderse internacionalmente.No se puede decir que la U20 no fuera productiva para Collboni ni que se presentara con las manos vacías. Barcelona fue la única ciudad del estado español que participó y pudo aportar la regulación de los precios de los alquileres, la prohibición total de los alquileres turísticos o la expropiación de viviendas vacías, medidas que ciertamente se han aprobado (pero que no se aplican, o no lo suficiente, en una de las ciudades preferidas de los fondos buitre y los grandes especuladores, bancarios y no bancarios). La administración Mamdani ha aprobado, por su parte, la congelación de los precios de los alquileres de los pisos de renta controlada o la creación de supermercados públicos para garantizar el acceso de las familias pobres a los productos básicos; Collboni se comprometió a abrir el primero de estos supermercados dentro del año 2027 en el barrio barcelonés de la Marina.Todo esto viene a ser una especie de alianza de alcaldes contra la especulación y está muy bien. Pero es difícil mantener el espíritu que anima la asunción de estos compromisos con la desatención hacia las protestas de este pasado domingo contra la ampliación del aeropuerto, una gran movilización que también se produjo en Palma e Ibiza, donde tuvo dimensiones de manifestación histórica. Las protestas se basan en una constatación clara: las ampliaciones tanto de El Prat, como de Son Sant Joan, como de Es Codolar se hacen para incrementar la turistificación de Barcelona, Mallorca e Ibiza. Y el incremento de la turistificación de Barcelona, Mallorca e Ibiza va directamente ligado al descontrol en los precios y la especulación de la vivienda, que es, de hecho, una de las consecuencias directas. La fabulosa máquina extractiva que es Aena puede escudarse en la necesidad de contar con infraestructuras competitivas con otros grandes aeropuertos internacionales, pero esto no quita ni un ápice de gravedad a un fracaso del sistema —la crisis de la vivienda— que también ha adquirido dimensión internacional y que es especialmente asfixiante en las zonas intensamente turistificadas como Cataluña (muy especialmente Barcelona) o las Baleares (muy especialmente Mallorca e Ibiza). Los dobles discursos no sirven para paliar nada este fracaso.