La oportunidad de Europa

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Trump recibe a Xi Jinping en la Casa Blanca este jueves
26/09/2026 - 18:01 h
Filósofo
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De repente aparecen indicios que dan razones para pensar que las fabulaciones que condujeron a la fase regresiva de paso de las democracias liberales hacia el autoritarismo posdemocrático comienzan a decaer. Fue Milton Friedman quien dijo que “la mano invisible del mercado es superior a cualquier otra institución que regule la vida económica” y que, en consecuencia, la “responsabilidad social de las empresas es aumentar sus beneficios”, cuando el levantamiento del capital se desplegaba contra la economía mixta de posguerra. Esta lógica se ha ido imponiendo a la vez que liberales y socialdemócratas se desdibujaban inquietantemente.

Donald Trump, por la vía de la insolencia y del menosprecio de las instituciones, parecía arrasar en la entrega total de la política americana a los nuevos poderes económicos. A mitad del segundo mandato, el presidente ha ido perdiendo los papeles a medida que las encuestas lo desbordaban. Y ahora ha pasado por las Naciones Unidas para anunciar sus objetivos inmediatos: la aniquilación de Irán, la liquidación del Tribunal Internacional de La Haya, la apuesta incondicional contra cualquier intento de regulación de la IA, la lucha contra la vía autónoma de Europa, la capitalización de la guerra cuando es necesario y la ridiculización del Partido Demócrata. Todo ello en un momento en que China se empieza a percibir, definitivamente, como una potencia económica, tecnológica y digital que acelera hacia el futuro y que mira a los demás con enfática distancia. El descrédito de Trump parece imparable.

Tanto es así que el papa León XIV ha intervenido en el debate, sugiriendo un pacto con la laicidad que no excluya la religión del espacio público para poder aliarse contra la deshumanización y el retroceso de los derechos humanos: “La fe y la razón, los hombres de buena voluntad, creyentes y no creyentes, deben unirse, capaces de distinguir lo que tienen en común”.

Mientras tanto, en los Estados Unidos se acumulaban las noticias: Mamdani, el alcalde neoyorquino, recibía a Sánchez, y marcaban perfil: “Los poderosos nos tienen miedo”. Macron, ya en vía de salida, señalaba “el desastre del mundo fruto del imperialismo y la arrogancia”. Netanyahu, ante una sala vacía de las Naciones Unidas, renegaba de los que le acusan de genocida, y Xi Jinping, el presidente chino, encajaba los cumplidos de Trump con la inmutabilidad del que se siente fuerte y sabe el desconcierto que el progreso tecnológico y económico de su país generan en Occidente.

El imperialismo muta y atrapa a Europa en plena dinámica regresiva. ¿Seremos capaces de captar la oportunidad y recuperar iniciativa en defensa de los valores que parecían condenados a la pira de Trump?

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