Reenviado muchas veces
Los chistes gráficos, los chistes gráficos inteligentes, son mi debilidad y mi perdición. Tengo siempre en la mesa de escribir los libros de los chistes sobre literatura (sobre escritores, sobre todo) de la revista The New Yorker, que fue mi primera compra libresca cuando pisé por primera vez la luminosa ciudad de Nueva York. Todo chiste gremial es tan, tan divertido, te hace sentir tan, tan inteligente, tan parte del círculo... Jueves, cinco de noviembre, este diario me sorprendió con un chiste gráfico en la portada, que me hizo reír con complicidad y sorpresa. “Guau”, susurré. Era una portada que podía hacer reír o sonreír o abrir los ojos de aquella manera a jóvenes y viejos, estudiantes y trabajadores.
Un diario saca cada día el titular de la portada, que va acompañado de una fotografía grande. Es la noticia del día. La noticia del día está ahí y el diario, en función de hacia dónde cargue, la esconderá o la mostrará. Era el día en que los demócratas habían aniquilado a Donald Trump en el Congreso y en el Senado. La portada era una gorra de béisbol, la típica gorra que simboliza a los americanos y también a Donald Trump, que la ha lucido a menudo con el lema "Make America Great Again". Era de color rojo, y como tantas gorras de béisbol, llevaba la inscripción en el frontal, del patrocinador. Las letras del equipo, de la marca... Las letras de la gorra eran dos, de color blanco, recosidas. La K y la O. KO.
No hacía falta nada más. Era una broma buenísima y a la vez informativa. Ah, sí, qué portada tan buena, tan bien pensada, qué risa sutil al verla en el quiosco y en los dispositivos de los que leen en el transporte público. Los autores de la genialidad lo tienen todo pagado, no hace falta decirlo.