Tomarse el clima en serio

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Lluvias en el Perú este 20 de octubre asociadas al fenómeno del Niño.
21/10/2026 - 17:18 h
Escritor

Un grupo de científicos importante –en cantidad y calidad–, acompañado de una serie de nombres de la sociedad civil, ha firmado una carta abierta a los gobiernos de las dos Generalidades (la de Cataluña y la Valenciana) alertándoles de la necesidad de tomar medidas ante la amenaza del fenómeno meteorológico conocido como el Niño. Esta carta se integra dentro de la campaña internacional Alerta el Niño, y quien se tome la molestia de leerla, se dará cuenta de que hay poco espacio para las opiniones personales, y todavía menos para las discusiones de sobremesa o de barra de bar. De forma clara y concisa, en la carta se expone qué es el Niño, cuáles son sus causas, por qué esta vez es más peligroso que en ninguna otra ocasión, y cuáles pueden ser sus consecuencias. No se trata de crear alarmismo, sino de tomar conciencia de la realidad de nuestro entorno natural, que por descontado tiene y tendrá siempre primacía sobre cualquier otra consideración. Estamos en medio del Mediterráneo, una de las zonas del planeta donde el cambio climático tiene una incidencia más fuerte y más rápida. Además de conciencia, la carta insta a los gobernantes a tomar las medidas que está en su mano tomar: algunas son de aplicación inmediata, otras son a medio plazo, pero todas son necesarias. La autoridad y el prestigio de los científicos que han firmado la carta (como el investigador del CSIC Jordi Solé o la doctora en Física Olga Alcaraz) la convierten en un documento que hay que tomar muy seriamente.

Tomárselo muy en serio significa no frivolizar con cuestiones que afectan no solo a la seguridad, sino también a la salud pública e incluso a la soberanía alimentaria. Por eso sorprende, en un medio como la radio pública y nacional de Cataluña, tener que escuchar a tertulianos que se permiten despachar la cuestión con cuatro comentarios displicentes y pretendidamente irónicos, antes de pasar a ocuparse del siguiente punto del guion. Ser de derechas no obliga a comportarse como los cuñados de guardia, sobre todo si se tienen estudios superiores y ciertas ínfulas de notoriedad, y ganas de impartir doctas opiniones sobre todo aquello que se presente. Porque si frivolizamos sobre cuestiones como el cambio climático corremos el riesgo de acabar como en la película Don't look up, una recomendable sátira en la que la Tierra es destruida por un meteorito mientras los negacionistas de turno se dedican a afirmar que tampoco hay para tanto.

El mundo afronta tres emergencias: una política, en la que la democracia está en cuestión; una climática, sobre la cual los científicos llevan años y años emitiendo alertas, y que solo ahora empiezan –pero apenas empiezan– a ser escuchadas, y una habitacional, ligada a las dos anteriores, en la que una parte cada vez mayor de la población sufre la imposibilidad de acceder a una vivienda digna. En las tres la derecha tiene mucho que decir y mucho que aportar: de hecho, la contribución del pensamiento conservador serio es imprescindible. Sería una lástima desperdiciar la ocasión con un repertorio de desprecios y gracias.

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