Tragedia y frivolidad

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Óscar Puente en rueda de prensa para dar explicaciones por la tragedia de Urda.
31/10/2026 - 18:02 h
Filósofo

La insoportable frivolidad del ministro Óscar Puente ha marcado de manera lamentable el relato y el debate sobre el terrible accidente ferroviario de Urda. La aparición, el primer día, como portavoz del gobierno –en correspondencia con su cargo– lo puso en evidencia. Todo su discurso giró en torno a una idea: la atribución de la responsabilidad de la tragedia a un error humano del responsable del centro de control de Atocha que dio la orden al maquinista del AVE de arrancar en modo normal. Consciente o inconscientemente le salió del alma lo peor de la politiquería: afrontar una situación extrema buscando un culpable a quien cargarle los muertos. Y no darse cuenta de que con esta frivolidad solo hacía que enredar cada vez más la madeja.

Si fuera verdad que todo dependía de un solo hombre querría decir que el AVE español se habría convertido en un auténtico despropósito. ¿Cómo puede alguien querer hacernos creer que la cobertura de un servicio de este alto riesgo no tiene unos mecanismos de seguridad complejos con capacidad de reaccionar ante un error de esta envergadura? Y, por tanto, que lo que falló es todo un sistema –no solo un despiste personal–. Quizás nos tendría que hacer reflexionar que, por ejemplo, el AVE español gaste por kilómetro un 45% menos que la alta velocidad francesa.

La insistencia con el "ya tenemos culpable" hace insostenible la permanencia de Óscar Puente al frente de las operaciones. ¿Con qué legitimidad? La tragedia –con el antecedente del accidente de Adamuz de enero– pone de manifiesto un desgaste funcional de esta línea del AVE que, por las razones que sea, no se ha afrontado y abre interrogantes y exigencias.

Por mucho que se quiera creer que el desarrollo tecnológico puede con todo, la precariedad sigue acompañando a la condición humana, y todo tiene sus puntos débiles. Nunca estamos libres de tragedias. Y estaría bien que la oposición aprendiera del patinazo de Puente, y tuviera cuidado con soltar, en circunstancias sensibles como estas, el patético discurso de que con nosotros no habría pasado y déjalo tú que ya lo arreglo yo. Ante la tragedia, contención: querer sacar beneficio de estas situaciones retrata a quien lo hace. Y eludir responsabilidades desacredita a quien manda.

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