De Trump a Feijóo
No sé si hay plena conciencia de la importancia de la impugnación que la sociedad americana ha hecho a Donald Trump. La claudicación del Partido Republicano ante los delirios trumpistas le ha salido cara. Y una buena parte de sus votantes han pasado la línea divisoria: los electores son personas –por tanto, hay de todo tipo– pero todavía les queda un cierto punto de sensibilidad y de percepción, y son capaces de indignarse cuando un gobierno pierde la noción de límites y actúa con total impunidad. Trump no lo puede entender porque su ego miserable está desesperadamente necesitado de reconocimiento. Pero la derrota ha sido tan descomunal que parece improbable que pueda optar por hacer una salida hacia adelante rompiendo las reglas del juego. Vista la reacción de la ciudadanía cuesta creer que las instituciones se dejaran contaminar. Los americanos han marcado los límites de lo que es posible. Y Trump se ha quedado descolocado. Por dignidad, se tendría que ir a casa. Reconocer su falta de sentido de la realidad. No lo hará, difícilmente será capaz de entender por qué tanta gente ha reaccionado contra sus delirios y ha querido salvar las instituciones antes de que la democracia decayera.
El impacto, ciertamente, es mundial. En parte porque los resentimientos generados por el gran imperio son muchos, en tanto que símbolo de la medida en la defensa de un capitalismo sin límites. Y interpela a todas partes. En Europa, especialmente, en un momento en que las derechas han ido derivando hacia el autoritarismo, con el crecimiento de los partidos neofascistas y la evolución reaccionaria de las derechas liberales. En el caso español es evidente. La rebelión de la sociedad americana es una bofetada a Vox, pero también al PP, que, como buena parte de las derechas europeas, había acelerado por la vía autoritaria hasta el punto de dar todo el reconocimiento a Abascal, asumiendo sus exigencias, camino de una futura mayoría parlamentaria.
¿Será Europa insensible a la amenaza autoritaria que los Estados Unidos acaban de tumbar? ¿El estallido americano ayudará a despertar a las apagadas socialdemocracias europeas? ¿Motivará a las derechas liberales en fase claudicante? ¿O la dinámica reaccionaria resistirá, todavía? El calendario provoca que las elecciones españolas sean un primer test de las consecuencias de la desmitificación de Trump. Y de momento Feijóo sigue a piñón fijo, “impasible al ademán”(como decía el Cara al Sol).