Vivir en el campo o no

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Atasco de tráfico, en una imagen de archivo
29/09/2026 - 18:02 h
Escritora
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Leo que Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, ha tenido que dejar su piso porque no llega a fin de mes. Está separada y tiene dos hijos.

La casa es el gasto más caro que tenemos los que no hemos tenido la suerte de heredar nada, todo lo contrario. Pero también hay otros, muy desproporcionados. Por ejemplo, la tarifa telefónica familiar que te da derecho a wifi, plataformas y datos ilimitados. O el agua y la luz (si vives en el campo tienes que regar, a veces, para tu propio disfrute, claro).

Le diría a Ada Colau que hiciera como nosotros, y otros, que nos marchamos de la conurbación de Barcelona por convicción y por el dinero. Para vivir cerca de la naturaleza y plantar verduras. Pero no se lo puedo decir, porque no es ahorro. Si hubiera una buena red de transporte público, con trenes frecuentes, rápidos, con autobuses mientras no hay nada más, mucha gente iría a vivir a estos pueblos preciosos, históricos, a estas casas magníficas y tan aptas para ser feliz como en los cuentos, hoy por hoy, vacías. Pero no la hay. Ir a Barcelona —donde tenemos que trabajar a menudo— son cinco zonas de Ferrocarriles y un viaje largo. La Renfe es más barata, pero no nos atrevemos. A menudo, para ir al lado (por ejemplo a Berga) tenemos que ir en coche, porque no hay transporte público. Si queremos llegar a la Autónoma sin tener que hacer un trayecto hasta Manresa para, acto seguido, coger un bus de vuelta (significa levantarse antes que los gallos de la vecina) tenemos que ir en coche. Muchos estudiantes de Vic, Berga, o de nuestra zona, incluso, alquilan un piso en el campus. Los litros de gasolina que gastamos viviendo en el campo multiplican el ahorro de alquiler o hipoteca de cuando no vivíamos en el campo. Y con transporte público, solo, no sales adelante.

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