Un accidente que ataca el corazón de la Marca España en el peor momento para Sánchez

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Óscar Puente y Elma Saiz, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 23 de diciembre del 2025
28/10/2026 - 16:26 h
Subdirector y delegado en Madrid

BarcelonaA la espera del balance definitivo de víctimas del accidente de la alta velocidad española en Toledo ya se pueden extraer algunas conclusiones. La principal es que el hecho de que se haya producido solo nueve meses después de la tragedia de Adamuz supone un golpe muy duro contra uno de los pilares sobre los cuales España ha construido su imagen exterior los últimos años: la red ferroviaria de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, solo por detrás de China. La conocida como Marca España se basa en la proyección de un país moderno y competitivo, con infraestructuras modernas y una decidida apuesta por la sostenibilidad y la energía limpia. Todos estos aspectos confluyen en la alta velocidad española, que ahora queda en entredicho. Las imágenes del accidente circulan a estas alturas por todo el mundo, abriendo noticiarios por su espectacularidad a plena luz del día. Una pesadilla para los gestores de Renfe y Adif.

Desde el punto de vista político el accidente llega en el peor momento para un Pedro Sánchez que empezaba a remontar en las encuestas. Aunque se trate de un error humano, el accidente ataca también el corazón de cualquier ejecutivo, que es la excelencia en la gestión. Por mucho que el gobierno español se esfuerce a partir de ahora en contrarrestar la narrativa de la derecha, es muy difícil creer que los dos accidentes han sido pura casualidad. Muchas cosas deben haber fallado en una estructura que tiene, en lo más alto de todo, un ministro que no es precisamente de perfil bajo. En efecto, Óscar Puente no es un ministro cualquiera o de perfil técnico, es un ariete del sanchismo que se pelea cada día en las redes con la oposición. No es, por lo tanto, un fusible del cual Sánchez pueda prescindir fácilmente. Y no hay duda de que el accidente obligará a Puente a apartarse de la campaña y adoptar un perfil más institucional, cosa que deja al PSOE sin uno de sus principales valores.

En definitiva, si los disturbios ya colocaban a Sánchez y a la izquierda en una situación incómoda, el accidente de Toledo aún pone las cosas más difíciles al presidente español. De momento, la reacción del PP ha sido ponderada, pero la de Vox no. Y es previsible que a lo largo de los próximos días los dos partidos vayan convergiendo en el mensaje de que el sanchismo no solo es un desastre en términos políticos, sino que representa un peligro para la vida de las personas. Ignorando, eso sí, el precedente de Carlos Mazón con la dana.

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