18-J

Alerta en el PSOE por el riesgo de derrota histórica en Andalucía

Los socialistas temen una gran victoria de la derecha en un territorio que había sido un feudo suyo

MadridHubo un tiempo en el que cualquier acto electoral del PSOE andaluz era una demostración de fuerza, un acontecimiento multitudinario que reunía a miles de personas. El sábado 21 de mayo se dio el pistoletazo de salida a la precampaña socialista con un acto en Antequera donde apenas había unas cuantas decenas de militantes. “Fue muy triste, a pesar de que es verdad que hacía mucho calor”, comenta una exdirigente socialista que todavía es fiel a Susana Díaz. 

Los problemas se le acumulan al PSOE en estas elecciones. Lo que se planteaba a principios de año como una oportunidad para cambiar el ciclo electoral ahora ya solo se ve como un ejercicio de supervivencia. El candidato socialista, Juan Espadas, es un perfecto desconocido para la población andaluza excepto para los habitantes de Sevilla, ciudad de la que fue alcalde. El hecho de ser de Sevilla, además, no le favorece especialmente, puesto que los andaluces del resto de las provincias no suelen ver con buenos ojos a los sevillanos. Para aumentar el conocimiento de Espadas, un autobús con su rostro imprimido hace semanas que se pasea por los pueblos de Andalucía. Aun así, Espadas no tiene nada que hacer ante la omnipresencia del actual presidente, Juanma Moreno Bonilla, la popularidad de la candidata de Vox, Macarena Olona, o incluso la de Teresa Rodríguez, dirigente andalucista y de izquierdas.

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Un candidato desconocido y una herencia terrible, la del caso de corrupción de los ERE, forman un cóctel explosivo para el PSOE andaluz. “No hemos sabido explicar el caso de los ERE”, admite una fuente socialista, que justifica que el problema fue que la administración no contaba con mecanismos para detectar el fraude. El expresidente andaluz, José Antonio Griñán, fue condenado a 6 años de prisión y Manuel Chaves a nueve de inhabilitación.

Otro foco de preocupación es la potencia de la extrema derecha en el ámbito rural, donde antes el PSOE era hegemónico. “Los cazadores están convencidos de que, si gobierna Podemos, se prohibirá la caza y no les puedes quitar esta idea de la cabeza”, explica una exconsejera del último gobierno de Susana Díaz. Vox ha conseguido penetrar con mucha fuerza en el campo, admiten tanto socialistas como populares.

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Para acabarlo de adobar, la formación de Santiago Abascal ha presentado a una candidata muy popular entre los suyos, la diputada Macarena Olona, famosa por sus ataques al Gobierno español en el Congreso de los Diputados. Además, la polémica sobre el presunto falso empadronamiento de Olona en Salobreña ha servido a la extrema derecha para victimizarse. El miércoles de la semana pasada, Olona se despidió del Congreso proclamando que ahora era “Macarena de Salobreña” y se jactó de que la operación para anular su candidatura había fracasado.

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Candidatura Olona-Bonilla

El PSOE intenta jugar la carta de hablar de la candidatura “Olona-Bonilla” para movilizar su electorado, pero en privado admiten que no tienen muchas esperanzas. “La extrema derecha ya hace cuatro años que condiciona la política de la Junta y no ha pasado nada. Han recortado los fondos a las asociaciones de mujeres, a la memoria histórica y no tenemos pin parental de milagro”, explican.

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No solo esto: ante el peligro que representa Vox, el PSOE teme que muchos de sus votantes acaben votando a Moreno Bonilla para evitar que el presidente andaluz quede en manos de Macarena Olona. ¿Cómo puede ser esto? Pues porque Moreno Bonilla ha cultivado muy bien la imagen de persona moderada, de perfil presidencial y provoca poco rechazo entre el electorado más centrista que antes era reticente a votar al PP y optaba por los socialistas. Si se produce este fenómeno de voto útil a favor del PP para frenar a Vox, la derrota de la izquierda en Andalucía tendría dimensiones históricas.

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El PP, en cambio, se encuentra en un momento dulce y la sintonía entre Moreno Bonilla y el nuevo líder popular, Alberto Núñez Feijóo, es total. El rechazo que podía provocar Pablo Casado en Andalucía ha quedado atrás y Moreno Bonilla, igual que Feijóo en Galicia, puede desplegar ahora sin problemas un discurso andalucista.

Un problema añadido para el PSOE es la falta de referentes que pueda exhibir en campaña. La última presidenta de la Junta, Susana Díaz, se estrelló de forma estrepitosa en su asalto en Ferraz. ¿Y Sánchez? “Los pactos con Bildu y ERC nos perjudican, esto no lo podemos esconder”, admiten. Y la crisis económica derivada de la guerra de Ucrania pasa factura sobre todo a los socialistas. Y, si se añade las buenas cifras que tuvo Andalucía durante la pandemia, todo acaba beneficiando al candidato popular. 

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Las encuestas prevén de media una cómoda victoria del PP con un 34% o 35% de los votos y entre 45 y 48 escaños, con el PSOE bastante lejos con un 25% y entre 32 y 33 diputados, y Vox en tercera posición con un 17% o 18% de los sufragios y entre 16 y 17 sillas en el Parlamento andaluz. La mayoría absoluta se sitúa en los 55 escaños, de forma que Moreno Bonilla se sitúa muy cerca de poder gobernar en solitario. 

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Campaña de perfil bajo del PP

“Vox está más fuerte en Andalucía de lo que dicen las encuestas y a Moreno Bonilla le puede pasar lo mismo que a Mañueco en Castilla y León”, relata un veterano diputado del PSC, que sitúa a Vox al lado de los 25 diputados. Una parte del PSOE, sobre todo fuera de Andalucía, espera que un buen resultado de Vox le complique las cosas al PP de cara a las generales. 

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Moreno Bonilla ha optado por una campaña de perfil bajo, pero habrá que ver qué impacto tienen los debates electorales y la campaña estricta, que empieza el próximo jueves, en la que Olona confía avanzar posiciones. En cambio, hay socialistas que creen que los andaluces no votarán de forma masiva a una candidata que es claramente una paracaidista que no ha vivido nunca en Salobreña (se empadronó en el domicilio del líder de Vox en la provincia de Granada). Lo que sí que ha conseguido Olona es centrar la campaña en su figura y esto siempre es un éxito. Recordamos que fue precisamente en Andalucía donde hace cuatro años Vox dio la campanada con 11 diputados y decantó la balanza hacia la derecha.

Así pues, con una debilidad interna evidente y con un Pedro Sánchez en horas bajas, el PSOE andaluz se enfrenta a su peor pesadilla, el de una derrota humillante. La única carta que puede jugar es una poderosa estructura de partido y el miedo a la llegada de la extrema derecha, el partido de los señoritos, al poder. “El PP andaluz no es cualquier cosa”, recuerdan. Aun así, en Moncloa saben que, si hay una derrota, Sánchez tendrá que mover ficha. Y una remodelación del gobierno es complicada porque tendría que decidir sobre una ministra clave como Margarita Robles.

Estos días se ha podido ver a Susana Díaz hablando con periodistas en los pasillos del Senado. Se la ve más relajada y de buen humor que cuando aspiraba a liderar el PSOE. Y después de reconocer que las cosas no pintan bien, y que la derecha hoy es fuerte tanto en las grandes ciudades como Sevilla y Málaga como en el campo, se gira un momento y avisa: “Pero Andalucía es mucha Andalucía, no es Castilla y León. Y nunca puedes estar seguro de lo que puede pasar”.