Extrema derecha

La radiografía del votante de Vox y de Aliança Catalana

Un estudio del ICPS analiza las similitudes entre las dos formaciones de extrema derecha

Ivan Sànchez Clivillé
10/06/2026

BarcelonaTras décadas de lo que se conocía como "excepcionalismo ibérico" –la ausencia de formaciones de derecha radical en los parlamentos de la península–, este espectro político no solo ha irrumpido en el Parlament de Catalunya, sino que lo ha hecho por partida doble. Un estudio del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS), publicado este miércoles, analiza a fondo el ascenso de Vox y Aliança Catalana (AC), dos formaciones que, a pesar de defender proyectos nacionales diametralmente opuestos, se alimentan principalmente de un mismo combustible electoral: el rechazo a la inmigración.El estudio del ICPS desafía la idea de que el crecimiento de estos partidos responde únicamente a la polarización y la gestión del proceso independentista. Si bien el conflicto territorial creó el clima propicio para que Vox, de la mano de Ignasi Garriga, entrase al Parlament en 2021 y Aliança Catalana, de la mano de Sílvia Orriols, lo hiciera en 2024, el verdadero motor de ambos electorados es estructural. Las dos formaciones explotan de pleno el "chauvinismo del bienestar", una estrategia que propugna que los servicios públicos deben reservarse exclusivamente a los "nacionales". Tanto el partido liderado por Santiago Abascal como el de Sílvia Orriols coinciden en sus programas en asociar inmigración y delincuencia, reclaman la deportación de inmigrantes en situación irregular y la expulsión de los menores extranjeros no acompañados (MENA), y exigen medidas drásticas para agilizar el desalojo de okupas. Económicamente, también van de la mano: proponen recortes fiscales, supresión de impuestos como el de sucesiones y donaciones y el de patrimonio, critican el exceso de gasto público y claman, en general, un fuerte impulso de políticas de libre mercado.

El perfil del votante: el eje nacional decanta la balanza

Una de las grandes aportaciones del cuaderno del ICPS es el análisis estadístico detallado sobre los factores que determinaron el voto a Vox o a Aliança Catalana en las elecciones del 2024. Los datos, como se puede observar en el gráfico, dibujan un retrato sociodemográfico casi calcado, pero con un punto de divergencia insalvable: el eje nacional.

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El votante tipo de la derecha radical en Cataluña tiene rostro de hombre. El estudio constata que las mujeres tienen una probabilidad significativamente menor de votar a cualquiera de las dos formaciones (representan solo un 25% en AC y un 45% en Vox). En cuanto a la edad, los electores de mediana edad (especialmente la franja de 40-44 años) muestran una propensión más alta a darles apoyo. Además, el estudio demuestra que ambas fuerzas atraen votantes situados claramente a la derecha ideológica y con un interés por la política superior a la media. Cabe destacar, sin embargo, que la tendencia hacia la derecha es estadísticamente más fuerte entre los simpatizantes de Vox.

Ahora bien, la lectura de los datos revela que el gran detonante transversal de este voto es la inmigración. Considerar que este asunto ha sido el tema principal de la campaña electoral aumenta sustancialmente la probabilidad de escoger la papeleta de cualquiera de los dos partidos. Este factor tiene un efecto demoledor en el caso de Aliança Catalana, en el que la probabilidad de votarles salta del 2% al 9% entre aquellos que ven la inmigración como el problema central.

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Pero si la inmigración actúa como el pegamento que aglutina el enfado, la identidad nacional se erige en un dique de contención infranqueable que distribuye automáticamente los votos. Las personas que se sienten únicamente catalanas o más catalanas que españolas tienen altas probabilidades de votar AC. Por el contrario, los que se sienten únicamente o más españoles huyen de AC y se inclinan directamente hacia Vox.

Las líneas que los separan

A pesar del nativismo compartido, y más allá del choque nacional, Vox y Aliança Catalana mantienen diferencias abismales en el eje social. La extrema derecha española se ancla en el tradicionalismo puro, adoptando, como destaca el estudio, "una posición ultraconservadora": niega el concepto de violencia de género, el cambio climático y defiende la derogación de todas las protecciones LGBTIQ+. En cambio, AC opta por un "homonacionalismo" de estilo nórdico, validando la diversidad y la defensa de los derechos de las mujeres para instrumentalizarlas como ariete contra el islam.