La confusión en el juicio de los Pujol: "Soy maestra y siempre he trabajado en la escuela pública"

La testigo Eva Martín Moreno había advertido previamente del equívoco en la citación, pero la Audiencia Nacional ha mantenido la citación y ha tenido que acabar disculpándose

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MadridDurante el juicio a la familia Pujol Ferrusola que se celebra en la Audiencia Nacional desde noviembre, tendrán que declarar más de 200 testigos. El tribunal hace manos y mangas para ordenarlos, convocarlos y sacar el mayor provecho de las sesiones. Pero no está siendo tarea fácil. Las dificultades para conectar con los testigos –la mayoría declaran telemáticamente– y para localizarlos –hace unos días el tribunal reconoció que había una treintena en terreno desconocido– están sumando un plus de complicación en las vistas, que acaban teniendo un punto caótico. Y este jueves, en la decimosexta sesión, la metedura de pata ha sido convocar una testigo que no era realmente quien debía interrogarse.

Era Eva Martín Moreno. "Sí, correcto, soy yo", respondió ella al presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, cuando se lo preguntó. Y le recordó que tenía la obligación "absoluta e inexcusable" de decir la verdad. El equívoco se ha puesto de manifiesto cuando el fiscal Fernando Bermejo ha empezado a interrogarle: "¿Usted trabajó o no sé si trabaja todavía en el despacho del señor Carreté?", le preguntó. Joan Anton Sánchez Carreté es el asesor fiscal de la familia Pujol. Y acto seguido se ha desvelado la equivocación: "Uy, dios mío. Mire, desde el principio de esta convocatoria ya sabía yo que había algún error", replicó ella. "Yo soy maestra y siempre he trabajado en la escuela pública, no tengo más", ha explicado.

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Realmente, el fiscal quería interrogar a Eva María Moreno. El origen del error es el escrito de acusación de la Fiscalía, que firmó Belén Suárez y que contenía el nombre de la profesora en lugar de a la persona que trabajaba con Joan Anton Sánchez Carreté. Una vez consciente del error, el fiscal –evidentemente– ha renunciado a hacer más preguntas. "De verdad, investigueme", exhortó la testigo a la defensiva. Y recalcó que ella ya había advertido de la equivocación: "Siempre le he dicho a la persona de contacto de Madrid. «Ah, usted sabrá», decía ella. «Bueno, pues yo sabré», decía yo». Por último, José Ricardo de Prada se ha acabado disculpando mientras le despedía: "No sé por qué han mantenido su citación cuando constaba que no tenía usted nada que ver, disculpe en cualquier caso".