El PP retrocede y queda en manos de Vox, que se dispara en Aragón

El PSOE cae a su mínimo histórico, mientras que la CHA duplica resultados

MadridEl presidente de Aragón, Jorge Azcón, adelantó las elecciones porque no alcanzó un acuerdo con Vox para aprobar los presupuestos. "Debemos escuchar la voz de los aragoneses", dijo en diciembre cuando las anunció. Ahora bien, la jugada no le salió bien: aunque su partido ganó los comicios, retrocedió dos escaños (de 28 pasa a 26) y la extrema derecha de Vox se disparó de 7 a 14, duplicando los resultados. De esta forma, lejos de reducir la dependencia de los ultras, Azcón queda en sus manos: si quiere ser investido, tendrá que entenderse con la formación de Santiago Abascal, que se ha volcado en esta campaña electoral, como ya hizo en Extremadura. En su valoración esta noche electoral, Azcón ha querido sortear las negociaciones que le esperan si quiere mantener la presidencia: "La verdad de esta noche es que nosotros hemos ganado [...]. Es cierto que hemos perdido dos escaños, pero no hay otro partido que haya tenido el resultado del PP". "Solo nosotros podemos formar gobierno para los próximos cuatro años", añadió.

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El PP no es el único que ha recibido un cubo de agua fría este 8-F: el PSOE es quien ha vivido el batacazo más fuerte, con cinco escaños menos. De los 23 actuales, la candidata socialista y exministra Pilar Alegría se quedó con 18, por lo que igualó el peor resultado histórico del PSOE en Aragón del 2015.

Así, fracasa, por ahora, la operación del presidente español, Pedro Sánchez, de contrarrestar al PP y Vox en las autonomías enviando a sus ministros, ya que Alegría, que hasta hace poco era la cara del gobierno español como portavoz, no ha sido capaz de remontar los malos presagios de las encuestas. En Teruel ciudad, de hecho, Vox ha hecho el sorpasso a los socialistas, unas cifras inéditas, y quedó en segunda posición por detrás del PP. La dirección estatal de los populares ha reaccionado con un mensaje dirigido a la Moncloa: "Los resultados son el claro reflejo de lo que piensa toda España, que está harta de Pedro Sánchez", ha exclamado su secretario general, Miguel Tellado. "Tic-tac, tic-tac, el sanchismo se acaba", ha añadido Azcón desde Zaragoza.

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"Es evidente que no es un buen resultado", admitió Alegría tras saber cómo quedaba el nuevo hemiciclo, y asumió el compromiso de hacer una oposición "seria" en una comparecencia desde la capital aragonesa. Es decir, el PSOE se ha descartado de posibles pactos con el PP y no se ha ahorrado las críticas a Azcón por adelantar las elecciones: Alegría le ha acusado de estar al servicio de la estrategia de Alberto Núñez Feijóo a nivel estatal y de perjudicar a los aragoneses ante el "avance del". Y es que, en definitiva, el bipartidismo sale perjudicado de Aragó.

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La extrema derecha aumentó su apoyo entre los ciudadanos y alcanzó el 17,9% del total de los sufragios (el PP se quedó con el 34,2% y el PSOE con el 24,3%). Alejandro Nolasco, el cabeza de lista de Vox, ha proclamado entre aplausos que "ha ganado el sentido común" tras conocer el resultado en las urnas. "Tenemos un contrato con los electores y con nuestras ideas, no vamos a defraudarnos", ha advertido, apuntando que pondrá condiciones programáticas en Azcón, aunque ha rehuido referirse a la gobernabilidad de Aragón. Santiago Abascal se reafirmó después desde Madrid.

La situación de la izquierda

Aparte de Vox, el otro triunfador de la noche ha sido la Chunta Aragonesista. Jorge Pueyo (CHA) ha pasado de 3 a 6 escaños, lo que ha capitalizado el voto de izquierdas. "Es un mal resultado para Aragón, pero es un muy buen resultado para la CHA. Hemos duplicado resultados", clamó Pueyo, eufórico a la hora de valorar el escrutinio. "Le decimos a Jorge Azcón que éste es el principio de su fin, presentaremos batalla", ha añadido, y se ha reivindicado como "la verdadera oposición" al PP y "el referente de la izquierda" ante el bajón del PSOE y el modesto resultado de Sumar-IU, que se ha quedado igual, con un escaño. Podemos, a su vez, ha desaparecido de Les Corts, y Aragó Existe ha retrocedido un diputado (de 3 a 2 en Teruel). Para el regionalismo de derechas, el resultado ha sido aún peor y el PAR se ha quedado sin representación.

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Este 8 de febrero estaban llamados a votar a 1.036.325 aragoneses para elegir a 67 diputados autonómicos. La mayoría absoluta, pues, estaba en los 34 diputados, y el PP ha quedado muy lejos. En los anteriores comicios, en 2023, Azcón sacó a 28 diputados y llegó al gobierno gracias al apoyo de los 7 diputados de Vox. Pero, como en otras comunidades, los ultras rompieron la alianza por las diferencias programáticas y dejaron la autonomía sin presupuestos. Con el resultado de esta noche electoral, Azcón se ve volcado en reeditar el pacto, pero ahora con un Vox reforzado. Se ha reproducido lo mismo que le ocurrió al PP en Extremadura con María Guardiola, aunque en su caso ganó un diputado; como Guardiola, el candidato del PP en Aragón se encuentra ahora en manos de Santiago Abascal. Hay que ver, en este sentido, si la extrema derecha querrá mantenerse fuera del ejecutivo –como ha hecho en la Comunidad Valenciana con Juanfran Pérez Llorca– o negociará entrar, como en Extremadura.

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Lectura estatal

Pese a que se trataba de unas elecciones autonómicas en Aragón, la cita en las urnas de este domingo tiene una lectura estatal. Primero, porque forma parte de un ciclo electoral que empezó en Extremadura y que seguirá en Castilla y León (15 de marzo) y después en Andalucía, y que mide la actual correlación de fuerzas: de momento, el PP, pese a ganar, no está saliendo reforzado de ello porque depende más de la extrema derecha, algo que se puede leer como una antesala de lo que podría. Esta realidad va en contra de lo que pretendía Feijóo, que encadenando varias victorias autonómicas quería erigir al PP en el partido que podía aglutinar a la derecha (incluso en solitario) y presentarse como alternativa a Pedro Sánchez en el Estado, de quien quería evidenciar la debilidad en el territorio.

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Esto último sí le está saliendo bien, al PP. El PSOE ya se llevó una primera derrota a Extremadura, y ahora otra a Aragón, después de haber presentado el modelo de financiación pactado con Esquerra, que ha generado muchas críticas en ese territorio. Ahora bien, existe una diferencia clave respecto a las elecciones extremeñas: allí, Miguel Ángel Gallardo no era candidato delsanchismo, mientras que Pilar Alegría fue directamente ungida por el presidente español y forma parte de la estrategia de Sánchez de colocar ministros para encabezar listas en las autonomías. La siguiente es la vicepresidenta primera y titular de Hacienda, María Jesús Montero, en Andalucía, que deberá batirse en las urnas con Juanma Moreno, del PP, que gobierna con mayoría absoluta. Lo que pueda sacar al presidente de la Junta de Andalucía será determinante para el estado de ánimo de los populares: perder el apoyo actual y pasar a depender de Vox sería una mala noticia para Alberto Núñez Feijóo. Pero también Sánchez se la juega: Montero no es solo una ministra, sino que es su mano derecha en el gobierno y en el partido, y se le ha jugado presentando el modelo de financiación con Esquerra para intentar recomponer la mayoría plurinacional.