¿España se ha hecho de derechas?
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BarcelonaSi parásemos a unas cuantas personas por la calle y les preguntásemos si tienen la percepción de que la sociedad se ha hecho más conservadora, la respuesta sería seguramente afirmativa. Esta sensación surgiría posiblemente con más fuerza si les recordásemos la proyección del apoyo electoral en la mayoría de distritos del PP y Vox, que van por el camino de llevarse una parte importante del pastel de escaños. Los hechos de Ceuta, las respuestas contrarias cada vez más visibles en los medios de comunicación y en las redes respecto a la inmigración o la igualdad de género o la visibilidad en algunos círculos de influencers o personajes públicos conservadores, también en términos de impuestos o de estado del bienestar, empujan a afianzar la idea de que vivimos un periodo conservador.
Esta sensación, sin embargo, convive con elementos que tiran en la dirección contraria. La voluntad de intervenir de manera más contundente en el mercado de la vivienda o la defensa de los sistemas de pensiones, salud o educación pública son cuestiones vistas desde una óptica progresista con un grado elevado de transversalidad en la opinión pública y entre los votantes de diferentes partidos. Al fin y al cabo, ya decía Philip Converse a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado que una parte importante de la ciudadanía no tiene sistemas ideológicos estructurados, lo cual les hace caer en una aparente incoherencia ideológica.
¿Es cierto, pues, este runrún del viraje reciente de la sociedad española hacia posiciones conservadoras? Una manera de aproximarse es analizando un buen puñado de encuestas, concretamente cerca de cuarenta sondeos realizados desde 2002, que reflejan la opinión de casi medio millón de personas. Todas estas encuestas contienen preguntas similares sobre cuestiones redistributivas y económicas, por un lado, y sobre temas relacionados con la inmigración o con la igualdad de género, por otro. Estas preguntas, que de momento solo están disponibles hasta 2024, se agrupan en las dimensiones de economía y de valores, dos aspectos que suelen encapsularse en aquello que entendemos por izquierda y derecha.
Si echamos un vistazo a todos los datos unidos (vía diferentes estrategias estadísticas avanzadas), vemos que el porcentaje de españoles que se consideran de derechas ha aumentado unos ocho puntos porcentuales desde 2002. En cambio, la izquierda y el centro se han mantenido bastante estables. Los datos también nos dicen que, dentro del bloque de la derecha, el grupo que más crece es el de la extrema derecha. En las izquierdas, la extrema izquierda también aumenta, pero lo hace en grado más bajo.
Los indicadores económicos también muestran una tendencia similar. Sobre todo a partir de 2015, buena parte de la sociedad española pasa a tener posiciones redistributivas y económicas más liberales, es decir, más a favor de reducir los impuestos y el tamaño del sector público, y las desigualdades económicas dejan de ser una prioridad, entre otros. En particular, la tendencia conservadora en el ámbito económico se concentra entre las personas de centro y de derechas. En cambio, las personas de izquierdas no se han movido en comparación a 2002.
Este movimiento hacia posiciones conservadoras no se detecta cuando observamos las opiniones de los españoles en lo que respecta a la igualdad de género y los derechos del colectivo LGTBI o respecto a la inmigración. Sobre todo en el primer caso, la oposición a la igualdad de género y las posiciones sexistas han disminuido desde el 2002 de forma importante. Las personas de derechas continúan teniendo opiniones más restrictivas que las de izquierdas sobre la cuestión, pero la brecha entre los dos grupos se ha reducido.
La polarización respecto a la inmigración
En relación con la inmigración, en cambio, ha habido una evolución hacia posiciones progresistas desde el 2002, pero mucho más débil. De hecho, el gran cambio se ha producido entre la gente de izquierdas, que en 2024 era mucho más proinmigración que la gente de izquierdas en 2002. En cambio, entre la gente de derechas la tendencia ha sido más estable, lo cual ha provocado que las diferencias entre los dos grupos crecieran. Dicho de otra manera, en las últimas décadas la opinión respecto a la inmigración se ha polarizado, sobre todo a raíz de un movimiento hacia posiciones progresistas por parte de la izquierda.
Por tanto, a la pregunta de si la sociedad española se ha hecho más conservadora, la respuesta es “depende”. Mientras en temas económicos y redistributivos esto se ha producido, en cuestiones de género y, en menor medida, en temas de inmigración, el viaje ha sido el contrario. Sin embargo, este último patrón tiene muchos matices: si bien la sociedad española se ha hecho más progresista en cuestiones de inmigración y de igualdad de género, hay ciertos subgrupos que han hecho un viaje conservador notorio. Por ejemplo, los hombres jóvenes, la gente moderada y de derechas o las personas con un estatus socioeconómico más bajo tienen hoy opiniones mucho más restrictivas en el ámbito de la inmigración y la igualdad de género (sobre todo los hombres) que hace veinticinco años.