Rufián pone a Colau contra las cuerdas
BarcelonaLa alianza entre Gabriel Rufián y Podemos "es un frente abierto a quien quiera", explican desde el entorno del portavoz de ERC en Madrid. Pasado por la traductora, significa que si Ada Colau y su Frente Amplio quieren sumarse –pagando la prenda que se les exige–, tienen la puerta abierta o, más claro aún, que si se presentan en otra candidatura será porque así lo habrán querido. Evidentemente, no es tan sencillo como eso, pero en la batalla por el relato, el fichaje de Rufián por Podemos facilita que esta sea la interpretación cuando llegue la hora de la verdad.
El movimiento del partido lila les sitúa en una posición de fuerza. No se presentarán en Cataluña –su estructura en el Principado es mínima–, donde darán apoyo a ERC, a cambio de quedarse con el número 1 del draft. O sea: para aquellos que no estén familiarizados con el deporte americano, Podemos ha podido elegir al político que todas las izquierdas intentaban captar. No solo el más famoso, el más valorado por los votantes potenciales, sino también quien ha capitalizado durante los últimos meses la búsqueda de la unidad, incluso contra el criterio de su propio partido. Será difícil que la relación entre Rufián y Oriol Junqueras vuelva a ser tan estrecha como lo había sido, pero ERC ha conseguido retener a quien la dirección asumía que era el mejor candidato que podía presentar. Ahora habrá que pactar cuántos días consigue retenerlo en Cataluña, al menos cuando empiece la campaña electoral.
Sumar, Comuns, IU y Más Madrid están contra las cuerdas. O aceptan las condiciones de Podemos, empezando porque Irene Montero sea, si no la número 1, la 2 por Madrid, o se resignan a una guerra fratricida que las encuestas pronostican que podría fulminar a los partidos a la izquierda del PSOE. "Ver lo que tenemos delante de las narices requiere una lucha constante", escribió todo un referente de izquierdas como George Orwell, en un ensayo periodístico en 1946. La primera consecuencia de la desunión, de hecho, podría comportar que la misma Colau abandonara un barco a la deriva. Ella es quien más ha abogado internamente por la unidad con Podemos —es la que mantiene mejor relación con Irene Montero— y quien hace pocos días ofrecía al mismo Rufián que se sumara al frente amplio para aportar su "liderazgo" al movimiento.
Hasta el viernes hay tiempo para negociar una candidatura conjunta en el Estado, sabiendo que ERC –encabezada por Rufián en Barcelona–, Compromís, Més o la CHA no se sumarán. Y que la estrategia de Pedro Sánchez los pone en competición directa también con un PSOE que, al menos hasta el 29 de noviembre, ofrecerá su cara más de izquierdas.
Curiosamente, a pesar de ser el estandarte de esta unidad, Rufián podría acabar haciendo campaña con el partido que la rompió hace tres años. También con el que rechazaba el nuevo modelo de financiación impulsado por ERC o el traspaso de las competencias de inmigración a la Generalitat. En aquel mismo ensayo, Orwell también recomendaba que todo el mundo llevase un diario o un registro de sus opiniones sobre acontecimientos importantes para evitar caer en contradicciones: "Si no, cuando una creencia especialmente absurda es desmentida por los hechos, uno puede simplemente olvidar que alguna vez la sostuvo".