Sánchez promete escuchar "la calle" en la cuestión de la vivienda y Feijóo defiende "un cambio contundente"
Los líderes de los principales partidos estatales chocan por las bases de la democracia
-
CAT -
ENG
BarcelonaPrecampaña de alto voltaje en España para los comicios del 29 de noviembre. En pleno 2026, ocho años después de que Pedro Sánchez llegara a la presidencia del gobierno español, el PP dibuja un escenario apocalíptico en caso de no ganar las elecciones de la mano de Vox para impulsar un "cambio contundente", mientras que el gobierno español promete, ahora sí, resolver los problemas de la vivienda con valentía y luchar contra los que "mueven los hilos" y perjudican a las clases populares. En la localidad andaluza de Dos Hermanas y en Madrid, socialistas y populares han contrapuesto dos modelos de país aparentemente antagónicos empleando un lenguaje que hace tiempo que denota agresividad.
Sánchez, acompañado de la exvicepresidenta y actual coordinadora de la campaña del PSOE, María Jesús Montero, ha intentado movilizar a todas las bases de la izquierda llegando a concluir que la derecha quiere que pocos españoles voten y que, por tanto, no se exprese una mayoría de ciudadanos que apoyan al líder socialista, a parecer del jefe del gobierno estatal. Lo ha hecho con mensajes sintomáticos ante la movilización de decenas de miles de personas a raíz del caso Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada por un fondo: Sánchez ha prometido llegar en políticas de vivienda "tan lejos como quiera la calle", con el objetivo de "llevar a la ley lo que siente la gente". Un guiño a los votantes más de izquierdas que ha aderezado con críticas a los "mensajes del miedo" de la derecha: "Estos del quien pueda hacer que haga [en referencia a la frase del expresidente José María Aznar contra el gobierno español a raíz de la aprobación de la amnistía] son ahora los de cuantos menos voten mejor", ha espetado.
Según su criterio, con el debate abierto por la derecha española sobre el voto por correo "expanden la mentira porque tienen miedo de perder", cosa que ha vaticinado que pasará. El PP ha avisado de un supuesto horizonte autoritario si gana el PSOE y ha cuestionado la limpieza de las elecciones poniendo el voto por correo en entredicho, cosa que vuelve a poner sobre la mesa la acusación de un eventual fraude electoral; una acusación calcada a la de hace 90 años por parte del bloque de derechas.
Ahora bien, con una base de votantes significativa de pequeños propietarios, Sánchez también ha defendido el decreto antidesahucios como una herramienta que "claramente protege al pequeño propietario y al inquilino". Por eso, ha rechazado "enfrentar a pequeños propietarios e inquilinos", porque hay que "mirar arriba" y "acabar con la especulación y los abusos de los áticos[en referencia al piso comprado por el gobierno de Isabel Díaz Ayuso] y los fondos buitre". Sea como sea, los decretos son una palanca para su precampaña y una promesa que dice que reforzará si es elegido de nuevo.
La derecha, al ataque
Por su parte, el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, ha hecho una enmienda a la totalidad a Sánchez y ha prometido "un cambio sereno, pero contundente". La serenidad para la "reconstrucción nacional", sin embargo, va acompañada de la dureza discursiva: "Yo no vengo de las saunas ni de las alcantarillas, yo vengo de la gestión", ha dicho, y ha mencionado presuntos escándalos en torno al presidente español o el PSOE. La serenidad tampoco es "alternancia", como ha ido repitiendo los últimos meses, sino un giro total en España. Con José María Aznar y Mariano Rajoy entre el público, con múltiples presidentes autonómicos del PP, el dirigente gallego ha preguntado a Sánchez "quién del PSOE dio la orden de deshacerse de la jueza que investiga" al hermano del mandatario, David Sánchez. "¿Quién del partido del gobierno dio la orden de contratar sicarios para quitarse de encima un problema? Es una pregunta democrática", ha dicho sobre las presuntas maniobras del PSOE para asustar a la jueza.
Feijóo ha pedido que "nadie vuelva a pasar por encima de las normas"; tampoco ellos, ha dicho, sin hacer referencia a los múltiples casos de corrupción que han asolado a la formación, como por ejemplo el del exministro en época de Rajoy Cristóbal Montoro. También ha prometido que no manipulará ni se venderá "para gobernar", aunque ya tiene asumido que pactará con Vox, a pesar del impacto que ya ha supuesto en diversas comunidades la prioridad nacional acordada.
Polémica en Sol
Anclada en una retórica incendiaria, también ha sido protagonista la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que ha insistido en preguntar si hay un grupo "con antecedentes terroristas" en la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol de Madrid.