David Fernández: "Feijóo tiene dos rivales políticos, uno es Sánchez y el otro es Ayuso"
Periodista y autor de una biografía no autorizada de la presidenta madrileña
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MadridDe ser llamada despectivamente "la"Monguer por algunos de sus compañeros de filas a recibir el sobrenombre de la Emperatriz. El ascenso de Isabel Díaz Ayuso dentro del PP de Madrid ha sido tan sorprendente como meteórico. ¿Cómo ha conseguido pasar del menosprecio a la hegemonía? El periodista David Fernández (Madrid, 1975) analiza esta trayectoria en el libro Ayuso. Zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid (Libros del K.O., 2026), una biografía no autorizada para la cual ha hablado con 180 personas que han conocido a la presidenta actual de la Comunidad de Madrid en diferentes etapas de su carrera política.
¿Cuál es la clave de la evolución política de Ayuso?
— El apodo de "la Monguer" se lo pusieron cuando era una diputada rasa en la Asamblea de Madrid, en la legislatura 2011-2015. No era nadie, una militante de cuarta fila, de quien decían que tenía un verbo de bachiller. Ahora que tiene el poder absoluto y manda en el PP con mano de hierro, nadie dice estas cosas. La evolución del personaje la hace el poder.
Un poder que en el libro incluso comparas con el de un monarca absolutista como Luis XIV.
— Tiene un control total de la administración con una cohorte de admiradores que le hacen la pelota, como en aquellas películas de reyes franceses de antes de la Revolución. Le encantan los privilegios que conlleva el poder. Como dice ella, no poder entrar en un restaurante sin que se levanten de las mesas a saludarla. Y dentro del partido igual, también en el ámbito nacional. Hay un acuerdo tácito con Alberto Núñez Feijóo para no confrontar con ella.
¿El líder del PP estatal debería temer que le quite el puesto?
— Sí, claro. Feijóo tiene dos rivales políticos. Uno es Pedro Sánchez y el otro es Isabel Díaz Ayuso. La amistad entre Pablo Casado –predecesor del dirigente gallego en la presidencia popular– y Ayuso se rompe cuando él se da cuenta de que ella tiene ambiciones nacionales. Si gobierna Feijóo son cuatro años y no sé si la paciencia de Ayuso aguanta hasta 2030. También es que es un personaje muy peculiar y tampoco sabes por dónde te saldrá. Y si Feijóo llega a la Moncloa vaticino que Ayuso no será tan bien tratada en los medios de comunicación, porque desde la presidencia del gobierno, el pastel de publicidad institucional a repartir es mayor que desde el autonómico. En cambio, como presidente de un partido desde la oposición vas a la batalla con una navaja cuando ella tiene cuatro rifles. Casado no habría acabado así si hubiera estado en la Moncloa.
Sitúas el fichaje de Miguel Ángel Rodríguez, su jefe de gabinete, como una de las claves de su consolidación.
— La influencia es 100% total. Cuando en 2019 ella llega a la presidencia de la Comunidad de Madrid, el cargo le queda muy grande. Es una joven rebelde castiza, con mucha ambición, pero que está muy verde. La ficha porque necesita a alguien que le ayude. Y él, que lo ha hecho todo en política y a quien lo que le gusta es manipular, la ve manejable. Es un orfebre y puede construir el personaje desde cero. No es la política más preparada, pero tiene un lenguaje que llega, con frases sencillas. Ha hecho una máquina perfecta.
¿Qué impacto ha tenido en ella el escándalo del ático de lujo?
— Está en su momento de mayor debilidad política. Una persona me hizo una buena metáfora sobre su trayectoria. Es como un rally. Ha ido a toda velocidad y nunca ha derrapado en las curvas. El primer escándalo fue el de su padre, que tenía una deuda con Avalmadrid. Después vino la comisión de su hermano por la que cayó Casado. Otra curva que toma sin que pase nada. Después coloca a su cuñada en una plaza en el Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada sin que nadie se entere. Y lo del fraude fiscal de libro de su novio. Tampoco derrapa. Lo que pasa es que con la curva del ático ha derrapado.
La izquierda ha pronosticado el fin de Ayuso por este episodio y la ha comparado con la expresidenta madrileña Cristina Cifuentes. ¿Lo ves así?
— El problema de Cifuentes es que fue más ingenua y se metió con gente muy poderosa. Los grupos Quirón y Planeta. Ayuso es más lista, sabe qué tiene que hacer para mantenerse en el poder. Ahora bien, veremos cómo evoluciona porque el ático es un punto de inflexión. Es la primera vez que Ayuso, en dos días, tuvo que rectificar porque estaba todo hecho con tanta impunidad que era indefendible. Ella está muy nerviosa y sabe que es un ejercicio de fuego amigo. Era una operación muy secreta que llevaba muy poca gente.
¿Quién le desea mal internamente?
— Ha dejado muchos cadáveres por el camino. Y hay un PP de pata negra, como digo yo, de grandes figuras que ya no están en cargos públicos, pero que continúan teniendo ascendencia en el partido, que no quieren a Ayuso. Feijóo también ha comido palomitas con este asunto. Y también te diré que hay una información que, si las personas que quieren la hacen pública, hace más negro el futuro de Ayuso.
¿Sería el equivalente de Ayuso al vídeo de las cremas de Cifuentes?
— Si fueran cremas, sería más sencillo. Puede pasar cualquier cosa. Desde que veas a Ayuso sentada en la Moncloa dentro de unos años hasta que la veas como una superviviente –en referencia al reality show–, como Cifuentes, haciendo broma. La política es caprichosa.