Me he acercado para decirle que se los comerá Alianza

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Los diputados de Junts Pilar Calvo, Míriam Nogueras y Josep Maria Cruset en el patio del Congreso.
02/10/2026 - 21:32 h
Subdirectora

MadridMiriam Nogueras recoge la carpeta verde. Es la una y cuarto, ha terminado el discurso donde confirma el no del partido y baja del atril. Mientras regresa al escaño, le dice algo Aina Vidal, diputada de los comunes, visiblemente indignada. Lleva una camiseta amarilla donde se lee: "Catalunya is not CiU". Cuatro horas después se confirma el fracaso del primer decreto de vivienda. El ministro Bustinduy se gira hacia la bancada popular. Les anima a aplaudir con las manos; les viene a decir, con el gesto, que lo celebren, que lo que ha pasado es mérito suyo. Y ellos responden y aplauden con fuerza. Nogueras mira el móvil. Un grupo lanza papeles desde la tribuna de invitados al grito de “Los fondos buitre gobiernan el Congreso”. Resuenan dentro del edificio, y también fuera, donde los movimientos por la vivienda protestan desde primera hora. Lara está allí, megáfono en mano, repitiendo consignas como “Es la lucha, el único camino”. Me acerco cuando cede el aparato a un compañero, y me explica que hace un año que se afilió al sindicato, que hace días que duerme en la plaza y que su sueldo le va justo, muy justo, para pagar con su pareja un piso de poco más de 40 metros cuadrados. “¿Creéis que movilizándoos realmente haréis cambiar la posición de los partidos?”, le pregunto. “Es la única manera, seguro”, responde. Vuelvo a entrar en la cámara y en la segunda conversación que pillo de pasillo, se oye: “¿Tú lo ves o no?”. Es evidente de lo que hablan. Es la pregunta que se formula desde primera hora, lo que comentan los periodistas, asesores y políticos que circulan por la cámara. Fuera, la palabra es lucha; dentro, en cambio, elecciones.

¿Podríais poner orden en vuestro país, por favor?, dice un periodista a una redactora de este diario mientras entra en la cabina de prensa que el ARA tiene en el Congreso. ¿Se mantendrán realmente en el no?, preguntan muchos compañeros de prensa. La decisión del partido de Puigdemont les ha pillado a contrapié. Son poco más de las once cuando toma la palabra la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. No queda claro exactamente cuántas personas la escuchan entre los que miran el móvil, el ordenador o hablan con el de al lado. Nogueras es una de las que releen el discurso y consultan el teléfono. Desde la tribuna se ve perfectamente el alud de mensajes que recibe. Uno detrás de otro. ¿Qué les ofrecen los fondos buitre para estar con ellos y no con la gente?, le pregunta la ministra. Ella no mira, hace apuntes en el papel. Cuando es su turno, acusa al gobierno de estar pensando en titulares, y a los socios, en elecciones. Cuento pocos diputados con el auricular, deben entender muy bien el catalán. Fuera, los concentrados gritan: ¡Esto es por la Maricarmen! Pocos minutos antes, Junts ha publicado en X una campaña donde hablan de Francisca, Rosa Maria y Assumpció, y donde dicen que su voto se explica por ellas, personas a quienes el inquilino ha dejado de pagar el alquiler. Continúa el debate y Rufián (ERC) saca el billete y las llaves y dice que esto va de dinero o derechos, el PP insiste en las elecciones y Patxi López (PSOE) habla de derechos o derechas, en una frase que resuena a eslogan electoral. Y, finalmente, aparece Sánchez, que ha estado ausente durante prácticamente todo el debate para tomar la palabra y decir a los grupos que se olviden de cálculos políticos. La risa es sonora en una bancada popular que disfruta, consciente de que estas pueden ser las horas previas a una convocatoria electoral.

"172 votos a favor y 178 en contra, se levanta la sesión", dice Francina Armengol. Fuera continúan los cánticos. “Hace falta ya una huelga de alquileres, hace falta ya una huelga general”, repiten visiblemente indignados. Y hay gritos, literalmente, también dentro. "¡Sal a la calle y ríe como te estás riendo, sinvergüenza!", espetó a gritos una diputada de Sumar a otro de Vox. Se lo mira, desde la distancia, Nogueras, que sale a los pasillos hablando por el móvil. Es la mejor manera de evitar preguntas cuando no tienes ganas de responder. En el patio del Congreso está Aina Vidal. "¿Le has dicho algo, verdad?", le pregunto. "Sí, me he acercado para decirle que se los comerá Aliança". El cordón policial impide que los políticos se crucen directamente con los manifestantes que continúan en el Congreso. Uno de ellos se encuentra a pocos metros, observándolos con aspecto sereno, pero grave. Se llama Luis, está a punto de cumplir los 80, es propietario y lleva horas frente al edificio. "¿Has venido a apoyar a los manifestantes?", le pregunto. "En realidad –dice–, he venido con la esperanza de poder hablar con alguien de Junts. Les quiero preguntar por qué lo han hecho".

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