Sí, a la izquierda también va de siglas y personas

BarcelonaYolanda Díaz no se cansó de repetir, antes de lanzar Sumar en el 2023, que el proyecto que quería liderar no iba ni de siglas ni de personas, que quería ser una plataforma ciudadana en la que los partidos tuvieran un rol secundario para no perderse en las batallas partidistas que muchas veces han caracterizado a la izquierda. De hecho, la actual vicepresidenta segunda del gobierno español y ministra de Trabajo protagonizó una gira –lo que llamó “proceso de escucha”– por todo el Estado para presentar y acercar su proyecto a la ciudadanía. Nada salió como había prometido: ya desde el inicio, Sumar se convirtió en una plataforma que giraba en torno a Yolanda Díaz y la guerra con Podemos acaparó las negociaciones para configurar lo que acabó siendo una tradicional coalición electoral. Ahora, buena parte de los protagonistas de Sumar de hace tres años se han propuesto reeditar un proyecto común -bajo el título provisional deUn paso al frente- y no caer en los errores de hace tres años. ¿Es posible?

El objetivo, explican los promotores, es intentar consolidar una alternativa unitaria a la izquierda del PSOE. Intentar asentar primero las bases ideológicas del proyecto y después hablar de liderazgo. El proyecto no tiene una cara visible, pero buena parte de los focos se han situado sobre Díaz, que debe decidir en las próximas semanas qué rol quiere jugar en este nuevo proyecto –algunas fuentes apuntan a que se ha dado de plazo hasta Semana Santa para reflexionar–. La vicepresidenta segunda no quiso estar en el acto de este sábado, en una decisión consensuada con la nueva plataforma, aseguran fuentes de este espacio. Para justificarlo, el todavía líder de Sumar volvió a las palabras que repetía antes del 2023: "Eso no va de siglas ni de nombres". Díaz aseguraba que todo ello va de "cambiar el estado de ánimo" de la ciudadanía para que se impliquen en la defensa de la democracia.

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Los precedentes

Ahora bien, la madre de los huevos siempre acaba siendo las siglas y los nombres, precisamente. Puede entenderse que el nuevo Sumar quiera poner el foco en el mensaje para intentar movilizar al electorado de izquierdas ante la amenaza de la extrema derecha. Y también por intentar huir de la tónica de hiperliderazgos que, en los últimos años, ha caracterizado el espacio: Podemos remó siempre en torno a Pablo Iglesias, y Sumar lo hizo con Díaz. Y la prueba es que ahora el proyecto heredero del 2023 no tiene un nombre que emerja como relieve. Sólo el de Ada Colau aparece en las quinielas como revulsivo.

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Consolidar un proyecto ideológico a fuego lento, como aseguran que han ido haciendo los impulsores de la nueva plataforma, es uno de los errores que han querido corregir con el nuevo Sumar. Pero no es menos cierto que decir que todo "no va de siglas ni de nombres" es, en cierto modo, una falacia. De hecho, esta semana hemos visto que el nombre hace también la cosa. Gabriel Rufián llenó la Sala Galileo Galilei de Madrid para defender un frente común de las formaciones de izquierdas y soberanistas. Y muchas de las personas que se acercaron lo hicieron por el tirón mediático que tiene el portavoz de ERC en Madrid. Es la prueba de que trabar ideológicamente un proyecto político es tan importante como elegir quién será su rostro y, en su momento, encontrarle relieve.

Los detalles de la semana

El desayuno de Isla con periodistas

El día de su regreso al trabajo, Salvador Illa quiso organizar un desayuno con los periodistas que habían estado siguiendo su estado de salud en las últimas semanas. Fue en el Palau de la Generalitat y el presidente eligió un té para acompañar el encuentro.

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Encuentro físico en el bar del Congreso

En el bar del Congreso suben a desayunar muchos diputados y esta semana se produjo un choque doloroso entre un parlamentario del PP y un camarero: ambos golpearon de cara. El accidente les llevó a la enfermería de la cámara baja.