Un jefe de la Policía Nacional, sobre el 1-O: "Para los antidisturbios no difería nada de una final de la Champions"
Mandos y agentes blindan el papel de los cuatro policías acusados de vaciar un ojo a Roger Español
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BarcelonaLos mandos y los policías que actúan como testigos en el juicio por la pérdida de un ojo de Roger Español el 1-O han blindado la actuación de los cuatro policías nacionales que se sientan en el banquillo de los acusados, los únicos que llegarán a juicio por las cargas de hace ahora siete años. Los compañeros de los acusados han insistido en la "violencia" y "agresividad" de los manifestantes con declaraciones que en muchos puntos eran calcadas unas de otras, y que el tribunal no ha permitido contraponer en el momento con los vídeos de aquel día. En la segunda jornada del juicio, un superior de los antidisturbios también ha quitado hierro a la posibilidad de que el escopetero disparara directamente al cuerpo, con el arma en paralelo al suelo, y ha asegurado que el dispositivo era similar al de otras actuaciones: "No difería en nada a una final de la Champions o de la Copa Libertadores, una visita del Papa o ir a ayudar con la dana o cualquier otra catástrofe".
El testimonio de este mando ha sido el primero de más de una veintena de policías que han declarado en el segundo día de juicio. Ha explicado que los días previos al 1 de octubre del 2017 hicieron "brífings" para informar a los agentes y trasladar las instrucciones para el dispositivo. En estas reuniones los agentes recibieron órdenes de disparar las balas de goma hacia el suelo y con un reductor de energía, una pieza que se puede acoplar a la escopeta y hace que el proyectil salga con menos potencia, porque ya preveían que los manifestantes estarían muy cerca. Aun así, el mando policial ha defendido que "el rebote no es obligatorio ni está prohibido el tiro tenso" apuntando directamente al cuerpo.
Una versión que ha contradicho un escopetero, que ha asegurado que siempre tienen que disparar haciendo rebotar el proyectil: "La pelota siempre con rebote al suelo, es lo que nos han enseñado". Otro escopetero, que formaba parte del dispositivo en la Escuela Ramon Llull, ha explicado que el rebote de las balas de goma es imprevisible "porque la bola sale cada vez de una forma distinta".
En cuanto a los agentes que participaron en el dispositivo, cuando se les pedía describir la "violencia" que atribuyen a los manifestantes, todos han utilizado los mismos elementos: que les lanzaban encendedores, adoquines y material de obra, y que desde los balcones también les tiraban macetas y botellas. Las declaraciones de los policías también han sido calcadas a la hora de explicar los insultos –"españolazos", "hijos de puta"– y las "amenazas": los agentes que han declarado por la mañana coincidían al decir que los cánticos decían que les harían "lo mismo que a la Guardia Civil" –en referencia al registro de la consejería de Economía del 20 de septiembre de 2017– y por la tarde dos han dicho que también les gritaban "alguna cosa de ETA". Después de escuchar a una veintena de agentes durante el día, a las seis y media de la tarde el juez ha pedido a los abogados que omitieran los testimonios que no tuvieran que aportar detalles nuevos, porque ya había escuchado "de manera archirreiterada" las mismas palabras. De una cincuentena de agentes que estaban citados este jueves, han acabado declarando 20.
Las referencias de los agentes a la supuesta violencia o agresividad de los manifestantes pueden tener relevancia en la causa porque la normativa de material antidisturbios condiciona su uso a que exista un riesgo para la integridad física de los agentes.
Órdenes de los superiores
Otro punto que ha centrado los interrogatorios del día es quién dio la orden de disparar, un punto clave para aclarar la responsabilidad del inspector y los dos subinspectores que están acusados con el escopetero que disparó a Españoly que se exponen a 13 años de prisión.Los testigos han coincidido en decir que la orden –"pelotas"– siempre la da un superior jerárquico y se transmite en cadena hasta los escopeteros, que a partir de entonces escogen el momento concreto para disparar y lo pueden hacer hasta que reciban la orden de alto el fuego. Los agentes dispararon balas de goma mientras caminaban hacia atrás, protegiendo las furgonetas que marchaban hacia la Gran Via, en la dirección que el helicóptero les había indicado que estaba libre, y los manifestantes les iban siguiendo.
El detalle curioso de la jornada ha llegado cuando los abogados de las acusaciones han tenido que acabar interrogando en castellano a los policías que participaron en el dispositivo porque dos intérpretes no entendían sus preguntas en catalán. Cuando la primera intérprete ha pedido dos veces que se le repitiera la pregunta, el magistrado ha propuesto suspender la sesión para buscar a otra. Unos minutos después han tenido el mismo problema con una segunda intérprete, que tampoco se ha salido con la suya.