Junts quiere reprobar a Illa: "Es el peor presidente de la Cataluña moderna"
Esquerra y Comunes instan al presidente de la Generalitat a cumplir los acuerdos, pero mantienen la "colaboración"
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BarcelonaEl segundo día del debate de política general ha servido para constatar la distancia del gobierno de Salvador Illa con el principal partido de la oposición, Junts, pero también para constatar la presión que los socios, Esquerra y Comuns, están dispuestos a ejercer hasta que acabe la legislatura. Los juntaires son los que han cargado más fuerte contra el presidente de la Generalitat: la presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales, ha calificado a Illa de ser el "peor presidente que ha tenido la Cataluña moderna" y ha propuesto reprobarlo. Esquerra y Comuns tampoco han sido nada aduladores; todo lo contrario, le han instado a cumplir de una vez por todas con los acuerdos de investidura y también los derivados de los presupuestos de este año. Illa, como es habitual, ha optado por esquivar las críticas, sobre todo las de Junts, y con un tono optimista ha vuelto a tender la mano a todas las fuerzas políticas, menos a Vox y Aliança Catalana.
El debate de política general, que marca el curso político, ha dejado una imagen no muy diferente de la de antes de las vacaciones de verano. Illa tiene la tranquilidad de haber aprobado sus primeros presupuestos de la legislatura, aunque debe afrontar las críticas de sus aliados y, especialmente, las del principal partido de la oposición, Junts. Los juntaires quieren marcar perfil ante el crecimiento que auguran las encuestas de Aliança Catalana. De hecho, la propuesta de reprobación de Junts es un movimiento nada usual en el Parlament.
Mònica Sales lo ha justificado con un rosario de reproches al Gobierno y ha asegurado que Illa hace que Cataluña vaya "peor", a base de "anestesiar" a la nación y tapar la "mala gestión" con "propaganda". También ha criticado que el presidente "tolera que Madrid incumpla con Cataluña si niega los recursos que genera" el Principado y que se ha topado con unas promesas que, según ha diagnosticado, se han quedado a medias: "Del traspaso real del IRPF, nada; de selecciones catalanas, nada; financiación singular, nada; de Rodalies, nada. Esta es su influencia en Madrid". Tampoco ha aprobado la estrategia del Gobierno en vivienda y ha acusado a Illa "de haber fracasado", y le ha instado a dejar "el intervencionismo" y que haga más pisos y casas. "No es digno del cargo", le ha insistido.
"Nosotros estaremos allí si cumple"
Más allá de las críticas de Junts, Illa ha podido constatar que cuenta con el apoyo de sus socios de investidura, a pesar de los avisos que le han lanzado los dos grupos. Una alianza que el propio presidente del grupo parlamentario de Esquerra, Josep Maria Jové, ha calificado de "colaboración responsable". El presidente de la Generalitat le ha recogido el guante y ha agradecido en más de una ocasión a Jové y a la líder de los Comunes en el Parlament, Jéssica Albiach, su "sentido de país".
Ahora bien, tanto Esquerra como, con menos contundencia, los comunes no se han ahorrado los reproches al Gobierno. El presidente del grupo parlamentario de ERC ha afirmado que a Illa le "falta liderazgo político" y que está al frente de un gobierno "sin ambición nacional ni gestión". De hecho, Jové le ha espetado que ha "fracasado" en sus "dos promesas electorales" que le llevaron a la presidencia de la Generalitat: la "gestión" y la "normalización" política entre Cataluña y España. "Aunque quiere esconder el conflicto político, no lo consigue, y a este gobierno se le ven las costuras", ha dicho el republicano.
Eso sí, Jové ha querido dejar claro que los republicanos son y serán "críticos" con el gobierno de Illa, pero no harán una "oposición destructiva". "Nosotros estaremos si cumple. [...] Demuestre que su palabra tiene valor", ha insistido el republicano, que le ha vuelto a pedir que cumpla con los acuerdos. A su vez, los comunes también han confirmado que quieren seguir trabajando con el ejecutivo del PSC, pero Albiach ha reprochado a Illa su "continuismo" y que no haya habido ningún "cambio en las orientaciones de las políticas". "Lo hacen todo a medias. [...] Su gobierno se empieza a parecer al «Vuelva usted de aquí a cinco o diez años»", ha asegurado la líder de los Comunes. Más a la izquierda, la diputada de la CUP Laure Vega ha instado a Illa a "intervenir el mercado de vivienda de verdad": "Prohíba la compra especulativa", ha espetado.
La batalla con PP y Vox
En el flanco de la derecha españolista, no ha habido ninguna complicidad con Illa. El líder del PP catalán, Alejandro Fernández, ha asegurado que ve a Illa "mucho más cómodo haciendo de pontífice de Cataluña que de presidente" porque "le permite sermonejar" más que "hacerse responsable de la realidad" en materias como inmigración, seguridad o enseñanza. El popular ha llegado a decir que el presidente se ve a sí mismo representando "las fuerzas del bien contra el demonio" mientras practica un "método autocomplaciente" que "está destruyendo Cataluña". Illa le ha respondido pidiendo implicación para que saque adelante la oficialidad del catalán en la UE –después de que el popular le retara a un examen de catalán– y la financiación singular.
A su vez, el líder de Vox, Ignacio Garriga, ha acusado a Illa de ser el responsable del hecho de que "los catalanes viven más miserablemente" que nunca, y ha preguntado al presidente si "hablará con narcotraficantes para eliminar" a su partido. También ha criticado su tono de "cura" con las citaciones del pontífice. El presidente, en cambio, le ha tildado de "maleducado, demagogo, provocador, extremista e indocumentado".
También en la extrema derecha, la líder de Aliança, Sílvia Orriols, ha dibujado el "multiculturalismo" como la fuente de todos los males y ha criticado el cartel que Junts, ERC, Comuns y CUP enseñaron contra los discursos de odio, que mostraba la imagen de una alpargata pisando la cruz gamada: "Entre alpargata y esvástica, ustedes eligen sillón", ha ironizado. El presidente la ha calificado de "demagoga" y "extremista".