La manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas ayer en la sede de Junts para protestar contra el rechazo del partido de Carles Puigdemont al decreto de vivienda del gobierno español estuvo marcada por la indignación. La sesentena de personas que asistieron, en medio de la lluvia, profirieron insultos a los miembros de Junts, y la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Carme Arcarazo, fue quien envió el mensaje más contundente: "Si no fuera por Junts, que hizo caer la moratoria antidesahucios en febrero, hoy Olga estaría viva", haciendo referencia al suicidio reciente en Cataluña a raíz de un desahucio. Y todavía subió más el tono: "Que queden retratados en contra del pueblo. Han votado a favor de los suicidios", espetó. El aviso fue que "esta gente lo tiene que pagar carísimo", haciendo referencia a los miembros de Junts. Por eso, incluso se dirigieron al expresidente Carles Puigdemont, con gritos de que "se quede en Bruselas". Arcarazo se preguntó "con qué cara volverá el presidente Puigdemont a casa habiendo echado a cientos de miles de personas". Varios representantes sindicales recalcaron que Junts está "comprado" por la patronal inmobiliaria, mientras el Sindicato de Inquilinas avisó de que el país se encamina hacia una "huelga general". Una manifestante, Cati, pensionista que sí tiene una casa en propiedad, vaticinó que "esta es la tumba de Junts" y defiende "un frente popular" liderado por Pedro Sánchez. Otros manifestantes tacharon a Junts de "traidores" e incluso de "fascistas". "Fuera de los gobiernos", reclamó Juanjo Hurtado, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que se refería al hecho de que Junts no tenga ninguna influencia en ningún ejecutivo –informa Roger Palós.
Sánchez medita si adelanta elecciones tras el no de Junts a los decretos de vivienda
El presidente español quiere tomar el pulso a la calle mientras dirigentes del PSOE creen que es una ventana de oportunidad
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MadridEl gobierno español y Junts protagonizaron ayer un pulso en el Congreso sin precedentes. Tras días de negociación in extremis sobre el decreto de vivienda, los juntaires decidieron tumbar, con los votos del PP y Vox, la normativa que suspendía los desahucios y también los contratos indefinidos de alquiler, y también se opusieron el PNV y Coalición Canaria. Para dar trascendencia al momento, incluso el presidente español, Pedro Sánchez, quiso tomar la palabra al final del pleno para pedir que recapacitaran. "La historia les juzgará con más contundencia de la que imaginan", sentenció. Ahora Sánchez ha abierto una reflexión este fin de semana –abrirá una ronda de contactos con su entorno– para decidir si convoca elecciones. El presidente español debe evaluar el pulso en la calle, con las diversas movilizaciones en el Estado, y también datos sobre los efectos de la votación fallida en el Congreso.
"Ustedes están más interesados en la campaña electoral que en solucionar la vida de la gente", les acusó ayer Miriam Nogueras desde el atril. "No nos da miedo el chantaje de los extremos", añadió, ya que a su parecer las medidas de Sánchez "agravan la crisis residencial". También contundente se mostró el expresidente Carles Puigdemont en X. "Hemos visto una de las más obscenas operaciones de propaganda política pagada con dinero público, al servicio de una campaña electoral que será más pronto o más tarde, pero será", dijo, asegurando que la operación es para "salvar al PSOE".
La trascendencia de la votación fue tal que, incluso, la izquierda pidió que el voto fuera nominal: cada diputado expresó en voz alta su sí o su no. "La pasada de frenada es histórica", avisó Gabriel Rufián a Junts. "Me esforzaré para que acaben en el ostracismo político". La diputada de Sumar Tesh Sidi fue más allá y les preguntó "cuántas personas tienen que suicidarse en Cataluña” para que voten a favor de los decretos de vivienda que se debaten en el Congreso.
El gobierno español consideraba que el contexto de protesta social, con la acampada de la Puerta del Sol y de la plaza Cataluña, les daba la oportunidad de sacar adelante un paquete sobre vivienda con la mayoría plurinacional, también con Junts, encallado a lo largo de la legislatura. Pero la realidad es que la votación acabó como las anteriores, en las que Junts ha vetado con el PP y Vox las medidas del gobierno en vivienda. Ahora bien, hay una diferencia con las anteriores ocasiones: esta vez diversas fuentes del PSOE aseguran que Pedro Sánchez no descarta adelantar elecciones como respuesta, ya que se ha constatado que no tiene la aritmética para hacer las políticas de vivienda que él considera necesarias. Fuentes socialistas consideran que la vivienda es la principal preocupación de la gente y que la derecha "se ha equivocado" con el sentido de su voto. "No están calibrando bien el pulso de la ciudadanía", añaden desde la Moncloa, que recetan más prudencia a la hora de valorar si Sánchez convocará elecciones. De hecho, creen que ahora es hora de analizar lo que ha pasado y ver también la magnitud de las movilizaciones previstas para este sábado en Madrid, Barcelona y el resto de capitales del Estado. "Ya no es una cuestión de ideología, sino de humanismo", resuelven.
Después de dos meses con Ceuta en el centro del debate público, en la última semana ha cambiado la conversación hacia cuestiones sociales, que es donde se siente fuerte el gobierno español. Por eso los partidarios de adelantar elecciones aseguran que no tendrán un "marco mejor" de aquí al 2027 para poder concurrir a las urnas. "O con la gente o con los fondos buitre", repetían a lo largo de la jornada dirigentes socialistas, ya en modo campaña. Ahora bien, también es cierto que unas elecciones alterarían del todo los planes que hasta ahora tenía Sánchez. El presidente español siempre ha situado las elecciones en 2027 y esperaban que en esta recta final de la legislatura se aplicara la amnistía y también se pudieran aprobar temas como la nueva financiación o la condonación de la deuda del FLA.
De hecho, no todo el PSOE cree efectivamente que la mejor jugada es convocar elecciones –después de Ceuta los socialistas habían sufrido una bajada–. A la izquierda de los socialistas, Sumar, Podemos, entre otros, todavía no están articulados. ¿Sería Sánchez capaz de recoger el malestar por la vivienda? ¿Canalizar electoralmente las protestas de la Puerta del Sol? Es la pregunta que lanzaba un dirigente de la izquierda a las puertas del Congreso, que expresaba escepticismo sobre la capacidad del PSOE de movilizar también a las facciones más izquierdistas del electorado sin un Sumar y Podemos alineados.
Presión a Junts
Durante el debate, Junts se llevó todas las críticas de los partidos de izquierda y también del gobierno. "Hoy se les juzgará por sus votos", insistió Isabel Rodríguez durante el debate a Junts, que la escuchaban atentamente desde su bancada. "Es la hora de la verdad –siguió con un tono grave–, es la hora de cumplir con los españoles y los catalanes". La ministra de Vivienda defendió que en el primer decreto ley que presentaba este viernes en el hemiciclo había "un 90%" de las medidas que había propuesto Junts y pidió hasta el final que repensaran su voto o al menos se abstuvieran. De hecho, les ofreció tramitar más adelante las medidas como proyecto de ley para incluir o cambiar aquello que no les parecía bien.
¿Qué les contestó Junts? A pesar de la oferta de Rodríguez, la propuesta que puso sobre la mesa Junts era que el gobierno español retirara la normativa y se sentara a negociar a "puerta cerrada" de nuevo con ellos. Fuentes del grupo de Miriam Nogueras aseguran que no habían validado la última versión del texto que aprobó el martes el consejo de ministros y recelan de cómo quedaba regulada la suspensión de los desahucios, la prórroga extraordinaria de alquileres o el veto a las compras de pisos por parte de fondos buitre.
A pesar de las críticas generalizadas, diversos dirigentes de Junts se muestran satisfechos con la decisión tomada. "Nos vemos en las urnas", asegura una fuente, mientras que otros se congratulan de haber recuperado la conexión con el empresariado catalán después del Procés, donde el espacio postconvergente viró más hacia la izquierda. "Ahora tenemos un posicionamiento claro", afirma otro. En este sentido, interpretan que si hay elecciones generales, serán los únicos a la hora de representar, creen, un modelo económico diferente al de "la extrema izquierda", que atribuyen a los decretos de vivienda de Sumar y Podemos –aunque en uno de ellos, el que Junts también había negociado, se han sumado el PNV y Coalición Canaria–. Los nacionalistas vascos expresaron un "sí crítico por responsabilidad", pero apuntaron que a pesar de proteger a los "más vulnerables", las medidas dificultarían el aumento de la oferta de vivienda.
Feijóo pide a Sánchez que ponga ya fecha
El PP y Vox cargaron contra el gobierno español y lo retaron a adelantar comicios. "¿Cree que tiene la coartada? Pues que ponga fecha. Disuelva las cortes, convoque elecciones y que hablen los españoles", reclamó el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. "Ya nadie piensa en Pedro Sánchez hasta 2031, pero es que nadie quiere a Pedro Sánchez por Navidad", se reafirmó. Será el presidente español quien, en los próximos días, decidirá si convoca a la gente a las urnas.