Crónica

Un "mal día" para Jordi Pujol entre De Gaulle, Churchill, Mas, Torra y Puigdemont

El 'expresident' reaparece en un acto organizado por la Generalitat

BarcelonaEl 25 de julio de 2014 Jordi Pujol hizo una confesión que cambiaría por completo su imagen ante muchos catalanes. Aquel fue objetivamente un mal día para el 126º presidente de la Generalitat. Desde entonces probablemente ha tenido unos cuantos más, presionado por la investigación de su familia, considerada por el juez instructor una "organización" dedicada al blanqueo de dinero. Y, a pesar de que en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona no se ha oído ni una sola referencia a aquella "deixa", este lunes ha vuelto a ser un "mal día" para Pujol. Al menos en su opinión, a pesar de que el centenar largo de personas que lo escuchaban han reído y aplaudido sus ocurrencias.

A 91 años, Pujol no oye bien, anda con dificultades ayudado por un bastón y confiesa que "chochea" un poco. Se ha descuidado los papeles que se había preparado –"han tenido suerte porque si no todavía me alargaría unas horas"– y ha respondido lo que ha considerado oportuno al margen de las preguntas. No era el único invitado en el acto, pero rápidamente se ha visto que sería el protagonista. De hecho, ya lo era antes: Pujol, que desde 2014 no es asiduo a los actos públicos, ha vuelto a ser invitado a un acto organizado por la Generalitat.

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A su lado, varios de sus sucesores en la plaza Sant Jaume como Artur Mas, Carles Puigdemont –a quien ha mostrado "afecto" llevándose la ovación más grande de la noche– y Quim Torra, en la conclusión del ciclo de mesas redondas sobre Europa organizado por la conselleria de Acción Exterior. Puigdemont no ha sido el único en intervenir a través de la pantalla. También lo ha hecho José Montilla, en su caso con un mensaje grabado: no ha podido estar en persona porque tenía reunión en Enagás.

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Europeísta desde 1946

Jordi Pujol es europeísta desde septiembre de 1946. Tenía 16 años cuando leyó cómo un Winston Churchill apasionado defendía la idea de la unión de todos los países de Europa... menos Inglaterra. Le reforzó este pensamiento el general Charles de Gaulle cuando años más tarde promulgaba la importancia de la colaboración entre europeos... menos los ingleses. Pujol ha hablado de Rusia y Ucrania –por cierto, con Víctor Terradellas tomando apuntes desde el público–, de Carlomagno e incluso de la falta de respeto del presidente de Uganda a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

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"Yo todavía puedo contar más cosas, pero ahora parece que me interrumpen", lamentó cuando el moderador, el periodista de TV3 Xavi Coral, le pidió respetuosamente si podía ir terminando. "Tranquilo, que estamos acostumbrados", le respondió Artur Mas con complicidad. Tanto Mas como Puigdemont y Torra han recetado más Europa para Catalunya, pese a todas las disfuncionalidades. También lo han hecho Oriol Junqueras, Toni Comín, Concepció Ferrer y Joan Colom, en nombre de los eurodiputados que ha aportado Catalunya desde los años ochenta.

La consellera de Exteriores, Victoria Alsina, incluso pidió a la UE que rompa el "silencio cómplice" con España y presione al Estado para que acabe con la "persecución y represión del movimiento independentista". Ha anunciado que en breve el Govern promoverá un acuerdo para pedir a Europa, además, el reconocimiento del catalán como lengua oficial y la creación de un mecanismo de ampliación interna de la UE al que se pudiera acoger eventualmente una Catalunya independiente.

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"A Europa le exigimos mucho más en el ámbito de los derechos fundamentales y de la ejemplaridad democrática", ha insistido Puigdemont tras reconocer que si no fuera por la UE, él estaría hoy en una cárcel española. Son, junto a las catalanas, las mejores del mundo, según Pujol, que en unos meses se enfrentará a un juicio para saber si acaba con alguna condena por corrupción. Si llega el caso, seguro que ese volverá a ser un mal día para el president.