Moreno Bonilla no es Carlos Mazón

Barcelona"Ahora no es momento de polémica". Las palabras de este jueves del portavoz del PP en el Parlamento andaluz, Toni Marín, ejemplifican lo que ha sido la gestión comunicativa de la tragedia de Adamuz por parte del gobierno de Juanma Moreno Bonilla. Todas las administraciones, incluido el gobierno español, "han estado muy a la altura", remarcó Marín en su turno de palabra para agradecer que se suspendiera el pleno que inicialmente estaba previsto para ayer. Horas después era el propio presidente andaluz quien prefería no colaborar con las críticas de Isabel Díaz Ayuso al ejecutivo de Pedro Sánchez: "Hace tres horas que hemos extraído dos cadáveres. No soy hombre de polémicas, tiempo habrá para que se investigue". La estrategia del PP andaluz le sirve para diferenciarse claramente del PP estatal y, sobre todo, de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, quien ha dicho que con el accidente se ha impuesto una "ley del silencio" para tapar el tema Zapatero e incluso ha propuesto que el funeral de las víctimas a Madrid han pactado la Junta y el gobierno español.

La primera reacción del gobierno andaluz es similar a la que tuvo el presidente valenciano Carlos Mazón en los días inmediatamente posteriores a la dana, cuando agradeció personalmente a Pedro Sánchez su "rapidez" y "cariño" con las víctimas. Éste fair playSin embargo, se rompió inmediatamente cuando Mazón vio que él mismo se estaba poniendo la soga en el cuello, ya que la competencia en la dirección de la emergencia era de la Generalitat.

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En el caso andaluz existen distintos factores que explican su buen tono con el gobierno español. Lo primero es que saben que la Junta no tiene ninguna responsabilidad en la catástrofe, que corresponde en exclusiva a los operadores ferroviarios ya Adif, es decir, al ministerio de Transportes. El segundo factor es que, a diferencia de un Mazón o Ayuso, Moreno Bonilla tiene voto socialista, por lo que debe ir con pies de plomo para no pasarse de la raya (de hecho, es ese voto de centroizquierda moderado el que le permite tener mayoría absoluta y no depender de Vox).

Andalusismo difuso

El tercer factor es que el presidente andaluz no actúa con el gobierno español tanto en clave de confrontación ideológica como con una lógica cooperativa para sacar dividendos, lo que le acerca a lo que sería un dirigente nacionalista en boga, un Pujol, vamos. En noviembre del 2023, Moreno Bonilla, por ejemplo, no dudó en tomarse una foto con la entonces vicepresidenta Teresa Ribera, demonizada por el resto del PP, para escenificar un acuerdo sobre Doñana que le reportaba 1.700 millones de euros. Moreno Bonilla juega la carta identitaria andaluza de una forma muy distinta a la de Ayuso o Mazón. Él representa un andalusismo difuso que no quiere ser explíticamente de derechas ni de izquierdas, y pide que le votes porque es quien mejor defiende los intereses de Andalucía.