El "No a la guerra" reaviva a Sánchez ante un curso político tortuoso
El idilio del presidente español con la política internacional contrasta con las malas perspectivas electorales y el bloqueo con los socios
MadridLa velocidad con la que los temas se queman dentro de la M-30 de Madrid es vertiginosa y la capacidad que tiene cada espacio político para decidir quién marca la agenda es la clave para ganar ventaja respecto al rival. Esta es la gran batalla del gobierno español, que lanza propuestas cada semana para exhibir obra de gobierno –como la desclasificación de los documentos del 23-F–, con el PP y Vox, que pugnan por situar en primera línea los presuntos casos de corrupción que afectan al PSOE. Pero hay acontecimientos que trascienden la política doméstica y situarse bien en el tablero depende de la habilidad de los jugadores. Es lo que pasó el pasado sábado, cuando el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán sacudió de nuevo al mundo. Desde entonces, la guerra ha pasado a ser el principal tema político español, con un presidente, Pedro Sánchez, que ha cogido la bandera del "No a la guerra" en sintonía con la opinión pública –al menos según las encuestas.
Sánchez se ha convertido esta semana en la némesis del presidente estadounidense, Donald Trump –en palabras del Financial Times–por dos cuestiones: la decisión de vetar el uso de las bases militares de Rota y Morón por la guerra y liderar la crítica más contundente dentro de la UE contra el ataque a Irán. Los socialistas hacen una valoración positiva de la plantada, arriesgada, a Trump: con la declaración institucional del miércoles, Sánchez ha ido estirando al resto de países europeos a una posición más crítica con Estados Unidos. Desde el entorno socialista destacan la decisión de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de no entrar en guerra, teniendo en cuenta que es una de las dirigentes europeas con mejor relación con la administración norteamericana.
La Moncloa se siente reforzada en el debate Sánchez contra Trump, un marco que llevan tiempo trabajando con episodios como Venezuela, Groenlandia, Gaza y el rechazo al aumento del gasto militar. Interpretan que esto les será favorable para ganar terreno al PP y a Vox de cara a las elecciones españolas. El análisis que hacen es que la guerra de Irán irá para largo y repercutirá negativamente en la ciudadanía, lo que evidenciará que la posición de Sánchez es la buena. "Son unos hipócritas porque es muy fácil ser bélico a costa del bolsillo de los demás", ha dicho Sánchez este sábado en un acto de campaña del PSOE en Castilla y León. Al gobierno español contraponen la actitud actual del PSOE a la que tuvo el PP con la guerra de Iraq en 2003 y así lo expondrá Sánchez en el Congreso después del Consejo Europeo del 19 de marzo con los jefes de Estado de la UE.
Dirigentes socialistas sacaban pecho esta semana con los artículos de la prensa internacional que han presentado a Sánchez como el referente del antitrumpismo: desde el Financial Times a The Economist, pasando por el New York Times y el Politico. También una presentadora de la televisión turca Halk TV agradeció la posición española –"gracias por estar en el lado correcto de la historia", dijo para despedir el informativo.
La complejidad con EsquerraLa comodidad con la que se mueve Sánchez en política internacional contrasta con el tortuoso camino que le espera internamente desde ahora hasta el mes de junio. Lejos de encaminar su relación con los socios, se encuentra en un atolladero tanto con Junts como con Esquerra, lo que le aboca a no tener presupuestos y a no poder desplegar agenda legislativa.
La reunión que Sánchez mantuvo con Oriol Junqueras sobre la delegación del IRPF a la Generalitat no fue bien y eso ha puesto en entredicho el apoyo de los republicanos a los presupuestos de la Generalitat y del Estado. Unas cuentas, las estatales, que Hacienda mantiene que presentará dentro del primer trimestre de 2026 –el 17 de marzo podría ser una primera fecha disponible–, pero sin expectativas de poder sacarlas adelante. En los próximos días se intensificará la negociación para intentar salvar la carpeta catalana. Hay tiempo para que ERC retire la enmienda a la totalidad a las cuentas catalanas hasta el 20 de marzo, pero no hay desatascador a la vista: los republicanos quieren un gesto del gobierno español que abra la puerta a la recaudación del IRPF, pero Hacienda lo descarta –se ha aplazado incluso el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que se preveía en marzo, donde Esquerra esperaba avances inmediatos.
El atolladero con JuntsLa situación todavía es peor con Junts. No hay interlocución directa y tienen pendiente la oficialidad del catalán en Europa –fuentes gubernamentales se mostraban optimistas esta semana–; el traspaso de competencias sobre inmigración a la Generalitat y el retorno de Puigdemont a través de la amnistía.
En relación con el traspaso, la operación del gobierno español implicaba pactar la regularización de inmigrantes con Podemos y que los morados se abrieran a votar a favor de la ley de Junts, que hasta ahora han considerado "racista". Según fuentes conocedoras, en los últimos días han remitido una propuesta que no ha convencido a los de Puigdemont, ya que toca el articulado "técnico" de traspaso de competencias. "La pregunta es si Podemos está a favor o no de que Catalunya tenga estas competencias", remarcan fuentes de Junts.
En cuanto al retorno de Puigdemont, está pendiente del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Si la opinión es similar a la del abogado general, que avaló de pleno la amnistía, todo apunta a que el Tribunal Constitucional resolvería favorablemente su recurso de amparo para que pudiera volver. Después sería el turno del Supremo. ¿Cuál sería el calendario? Según fuentes del TJUE no hay prevista la resolución para marzo y las dos primeras semanas de abril son vacaciones judiciales. Así, como mínimo, el pronunciamiento no se espera hasta, como mínimo, el 14 de abril. Desde el PSOE interpretan que un posible retorno de Puigdemont antes del verano podría aplanar el terreno a la legislatura española, aunque pondría a la derecha en pie de guerra.
Las andaluzas, críticas por Ferraz, y un adelanto electoralA los problemas con los socios, se suma el ciclo electoral negativo para el PSOE en las comunidades autónomas. Después de los malos resultados en Extremadura y en Aragón –donde no se descarta una repetición electoral el 28 de junio por el bloqueo del PP y Vox–, llega la cita de Castilla y León el 15 de marzo y Andalucía en junio, en la que las perspectivas de Ferraz son críticas. Las últimas encuestas apuntan a una victoria del PP sin alcanzar la mayoría absoluta y a un frec a frec para el segundo puesto entre la ministra Montero y Vox. Paralelamente, Sánchez también tendrá un ojo puesto en el calendario judicial: el 7 de abril está previsto el juicio por las mascarillas a la exministra José Luis Ábalos y Koldo García, y el 28 de mayo se sentará en el banquillo de los acusados su hermano. El PP también tendrá que afrontar el juicio de la Kitchen a la exministra de Interior Jorge Fernández Díaz, en el que se pondrá de relieve la guerra sucia en la policía.
¿Aguantará el PSOE hasta el final de la legislatura en este contexto? Desde la Moncloa mantienen que sí, pero hay dirigentes que presionan para hacer coincidir las españolas con las andaluzas e intentar remontar aprovechando la confrontación con Trump. Otros cuadros territoriales reclaman que, al menos, las generales sean antes de los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2027 para que no les afecte una posible derrota. La clave la tiene Pedro Sánchez, que no dejará de lado la demoscopia a la hora de decidir.