Los obispos españoles alargan la mano a Vox: "No hay posturas irreconciliables"
Su presidente, Luis Argüello, alerta de los efectos en los jóvenes de una "sexualidad desordenada" y de los divorcios
MadridLa relación de la Iglesia española con la extrema derecha no pasa por un buen momento a pesar de que compartan valores ultraconservadores en asuntos como el aborto o el concepto de familia. Se ha evidenciado recientemente con el choque de León XIV con Donald Trump por la guerra de Irán o con la discrepancia entre los de Santiago Abascal y la Conferencia Episcopal Española (CEE) en inmigración. Mientras que Vox rechaza la regularización impulsada por el gobierno español y reivindica la "prioridad nacional", los obispos españoles la defienden y, de hecho, el Papa centrará parte de su visita al Estado en poner el foco en la acogida de inmigrantes con una parada en las Islas Canarias. Ahora bien, en un desayuno informativo este martes protagonizado por el presidente de la CEE, Luis Argüello, se ha vislumbrado un deshielo de las relaciones con Vox. Con los dirigentes Ignacio Garriga y Pepa Millán sentados en la mesa principal, Argüello ha mostrado predisposición desde la tribuna a reunirse con Abascal.
"De posturas irreconciliables, en principio, no hay ninguna con nadie", ha afirmado. Según el presidente de los obispos españoles, "siempre es necesario escucharnos y dialogar", si bien "no todos los posicionamientos son iguales". En este sentido, Argüello ha criticado el concepto de "prioridad nacional" que esgrimen tanto Vox en España como Trump en los Estados Unidos. "La dignidad sagrada de cada vida es la que nos debe movilizar", ha replicado el líder de la Iglesia española, que ha defendido que "no es legítimo hacer trampas por el pan de los hijos". A pesar de esta distancia en este asunto, Argüello ha insistido en que pretende "escuchar a todo el mundo" y "ver las razones de cada uno". "He mantenido encuentros, la mayoría informales, con personas de todos los grupos parlamentarios", ha argumentado.
En el desayuno había también representantes del PP, del PSOE o de Más Madrid. Ante un público diverso, Argüello ha planteado otras tesis con las cuales sí que podría encontrar una vía de reconciliación con las corrientes ultracatólicas de la extrema derecha. Según el presidente de los obispos españoles, los jóvenes, y "especialmente las [mujeres] jóvenes", sufren las consecuencias "de una propuesta de sexualidad desquiciada" por el hecho de haberse "desvinculado del amor y de la transmisión de la vida". "En sí misma lleva un germen de agresividad", ha afirmado, y ha alertado también de que "la sociedad de los divorcios produce mucho daño en niños y adolescentes".
Una visita con "posibilidad de manipulación"
La visita de León XIV a España, del 6 al 12 de junio, ha centrado gran parte de la intervención de Argüello, que ha admitido que hay "posibilidades de manipulación" política de las palabras del pontífice, si bien ha pedido "alzar la mirada" para no "polarizar". El presidente de los obispos ha dejado la puerta abierta a una posible reunión privada del Papa con víctimas de abusos sexuales y ha explicado que, en cuanto a la financiación de la visita, tanto las Islas Canarias como Cataluña han colaborado. También ha elogiado al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, como "buen predicador".
El alcalde de Madrid, que es donde León XIV hará la primera parada, es quien lo ha introducido en el desayuno informativo, con mensajes más religiosos que políticos. "Jesucristo es el camino, la verdad y la vida", ha proclamado Almeida. También ha planeado sobre la sala la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Si bien no ha asistido al acto y Argüello no la ha mencionado, en plena polémica por su frustrado viaje a México, donde ha reivindicado a los conquistadores, el presidente de la CEE ha hecho justamente una crítica a la "teología de la descolonización" y ha elogiado la "presencia evangelizadora de España en América".