Ofensiva anticatalanista en Menorca
El PP prioriza al catalán insular en contra del estándar en el Consell, en una manía liderada por el expresidente de Sa Fundació y la consellera expulsada de Vox
Ciudadela / PalmaMenorca es la isla balear donde más se habla catalán en la calle y donde más familias lo eligen como lengua de primera enseñanza en la escuela, pero también donde más amenazado está ahora de parte de la administración. La alianza estratégica del PP con los representantes expulsados de Vox y el fichaje como consejero de Cultura del ex director de Sa Fundació, la organización que niega la unidad de la lengua, han provocado una lucha paulatina contra el catalán normativo. Una decisión que nadie había cuestionado nunca en Menorca, ni siquiera el PP.
El primer paso fue subvencionar de forma preferente el uso y la rotulación en menorquín en las convocatorias públicas. El último, hasta ahora, ha sido modificar de arriba abajo el reglamento de usos lingüísticos del Consell Insular para introducir también al castellano y priorizar al menorquín en la atención presencial y la publicación de avisos, comunicaciones y normativas. El conseller se guarda incluso la opción de externalizar el asesoramiento lingüístico y, para que nadie pueda cuestionarlo, ha suprimido la comisión de seguimiento que decidía cómo aplicar el reglamento a la institución para pasar a ser él mismo el supervisor único de la nueva normativa.
Sin el apoyo del Servicio de Asesoramiento Lingüístico (SAL) ni de su principal ente académico, el Instituto Menorquín de Estudios (IME), el profesor y graduado en historia que el PP arrebató antes de las elecciones a las formaciones de ultraderecha ha trasladado, como su nuevo consejero de Cultura.
Joan Pons Torres (Ciutadella, 1993), quien quiere convertir al menorquín en patrimonio inmaterial, ha hecho también que los entes públicos dependientes de la conselleria utilicen el artículo salado en sus publicaciones en las redes sociales. La asociación Fem-ho en Català se ha opuesto y ha denunciado la feroz campaña que se lleva a cabo para desnormalizar la lengua, pero el conseller ha dejado sobre la mesa los tres informes internos –dos lingüísticos y uno jurídico–, que le recomiendan hacer caso a la entidad y utilizar el artículo literario. Su conclusión es clara: las redes también forman parte de la publicidad de la institución, que está obligada por ley a utilizar el estándar en todas sus comunicaciones públicas.
"No quiere defender nuestra forma de hablar, sino reducir el potencial de la lengua que compartimos con diez millones de personas", sostiene la asociación Fem-ho en Català, que acusa a Pons de querer "folklorizar la lengua para reducirla y degradarla a una expresión meramente local".
La transformación ha sido repentina. Se ha llevado a cabo desde que, en el verano de 2023, la derecha recuperó el gobierno del Consell de Menorca y el ex director de Sa Fundació pasó a asumir el departamento de Cultura. Antes de las elecciones, Joan Pons era una voz crítica con el PP de Marga Prohens. "Es catalanista, todo su Twitter está en catalán estándar", denunció en abril del 2022 en su canal de YouTube en referencia a las redes de la líder popular: "Esa es la que defenderá los intereses de la cultura balear ante el pancatalanismo".
Ya antes de ser cargo público, Pons expresaba a menudo sus opiniones anticatalanistas en la prensa, se posicionaba a favor del topónimo Mahó en vez del Maó normativo y decía que "el castellano no es el enemigo", sino el catalán. "Desde Catalunya nos niegan la unidad lingüística del balear y el valenciano, que son muy antiguos y están documentados". También se alineó con Vox para rechazar la memoria histórica y las leyes en favor del feminismo y derechos LGBTI+. Desde que desembarcó en el Consell de Menorca, y de la mano de la exconsejera de Vox (ahora no adscrita) Maite de Medrano, ha dado un vuelco contra el catalán normativo.
De Medrano, la única concejala de Ciutadella que se opuso a que el escritor Joan López Casasnovas dé nombre a la biblioteca municipal con el argumento de que "fue un activista de la normalización lingüística", cree que "ni existen los Países Catalanes ni el catalán es propio de Baleares, sino" suya. La consejera no adscrita rechaza "el imperialismo catalán" y dice que "la normalización es una burrada y un despropósito que no permite que exista una libertad real de elección de lengua".
La unidad de la lengua
Con su apoyo, el PP se ha garantizado en el Consell Insular la mayoría absoluta que le negaron las urnas y ha podido sacar adelante políticas que estropean, también a escala de territorio, el conocido como modelo menorquín. El encargado de defenderlo en los plenos es el propio Joan Pons, convertido en portavoz del gobierno y, como lo define un adversario político, "exponente del trumpismo a la menorquina". "Hace una falsa defensa de las modalidades insulares y se pasa de sal, porque emplea el artículo salado allí no importaría".
"Lo que quieren es emplear al menorquín como arma para desmontar la normalización", concluye la portavoz de Més en el Consell, Noemí García. "No me bastarían ni tres gintónics para tragarlo", ironiza. "El PP menorquín es muy españolista. El alma regionalista del PP mallorquín, en Menorca no existe", señala el diputado Josep Castells, para quien el Consell está "secuestrado por la ideología ultra de este hombre".
Pero el PP balear asegura no sentirse incomodado. Aunque la presidenta Marga Prohens no tiene ninguna duda sobre la unidad de la lengua, la necesidad de contar con Vox en el Parlament hace que consienta debatir varias iniciativas próximas al gonellismo del presidente del Parlament, Gabriel Le Senne (Vox), como pedir un informe a la Universidad de las Islas Baleares (UIB) sobre la posibilidad de mantener el artículo salado de los oradores en las tran Diario de Sesiones. "No tenemos ninguna fricción con el PP menorquín", apuntan fuentes del Govern. "Su posición es compatible con el partido siempre que se mantenga la ley de normalización lingüística y el decreto de mínimos", exponen. De hecho, remarcan que, al igual que Joan Pons, la presidenta Prohens "también es partidaria de defender y fomentar el uso de las modalidades lingüísticas de las Islas".