Pedro Sánchez hace suya la victoria de Lula para lanzar el mensaje de "remontada"

La izquierda global saluda el triunfo del líder de Brasil como un faro de esperanza contra el trumpismo y la extrema derecha

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La avenida Paulista, de Sao Paulo, inundada por seguidores de Lula, que celebran la victoria del candidato de la izquierda, esta pasada noche.
26/10/2026 - 13:23 h

LondresHay esperanza contra el trumpismo y la extrema derecha global. Un hombre de 80 años, que este martes cumplirá 81, lo ha demostrado contra todo pronóstico. La victoria, este domingo, en las presidenciales de Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva ha sido recibida por la socialdemocracia global y también por los demócratas liberales como un hierro candente al cual agarrarse ante el empuje ultra que irradia la Casa Blanca, el movimiento MAGA y las redes sociales a su servicio.

Los principales dirigentes progresistas internacionales han salido en tromba para felicitar el extraordinario resultado de Lula. Uno de los que se han sumado con entusiasmo, y quizás uno de los más interesados y necesitados en las actuales circunstancias, es el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. El líder del PSOE ha aprovechado el resultado para proyectarlo sobre las elecciones legislativas españolas del 29 de noviembre. "Lo que ha pasado en Brasil pasará en España. La remontada del progresismo global acaba de empezar", ha escrito en X. El resto de la izquierda española también ha celebrado la victoria con alegría.

Más allá de si tendrá efecto en la campaña española o no, para Sánchez es importante la imagen de que las izquierdas resisten y cierran el paso a la extrema derecha. Este es, de hecho, el discurso principal con el que pretende renovar mandato en la Moncloa. También le interesa que sus rivales se asocien a Bolsonaro, incluso a la hora de cuestionar la legitimidad de la victoria de Lula. Con Vox es fácil, y de hecho el PSOE ya tiene suficiente, porque siempre puede recurrir a la carta de vincular el partido de Santiago Abascal con el PP, socios inevitables si quieren llegar a sumar mayoría.

El eurodiputado de Vox Hermann Tertsch ha aprovechado la victoria de la izquierda en Brasil para alimentar el relato de la extrema derecha, que habla de posible fraude electoral en España el 29-N. "Lo que ha pasado en Brasil pasará en España", ha dicho. La teoría del posible pucherazo del PSOE, de hecho, es compartida por el PP, aunque todavía no se ha pronunciado sobre las elecciones en Brasil. Contrasta cómo el candidato popular a la presidencia española, Alberto Núñez Feijóo, saludaba el domingo el regreso de María Corina Machado a Venezuela y que a estas horas del lunes todavía no se haya pronunciado sobre el resultado de las elecciones brasileñas.

Dos bandos internacionales

En América Latina el otro gran gobierno progresista que queda en la región también se ha sumado a la luz de Lula. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha proclamado desde X: "Viva la democracia, ha ganado el pueblo de Brasil". El expresidente colombiano Gustavo Petro ha interpretado el resultado como una derrota del fascismo, y el cubano Miguel Díaz-Canel ha destacado la continuidad del camino de soberanía y justicia social impulsado por el líder del Partido de los Trabajadores. También han felicitado a Lula el presidente progresista uruguayo, Yamandú Orsi, y la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.

El senador demócrata estadounidense Bernie Sanders ha celebrado la "victoria extraordinaria" de Lula, a quien ha atribuido la defensa de los trabajadores y de la democracia. El también congresista demócrata Ro Khanna ha pedido a Donald Trump que respete el resultado y no intente desacreditar las elecciones brasileñas, como ya piden desde el bando bolsonarista.

Desde Bruselas la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del Partido Popular, ha celebrado la victoria de Lula ("De mi amigo", ha dicho) y de "la democracia y el multilateralismo", ha instado al veterano político a trabajar juntos por "un comercio libre y abierto, un orden mundial basado en normas y unos objetivos climáticos ambiciosos".

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha defendido profundizar la cooperación con Brasil. En la misma línea, el presidente francés, Emmanuel Macron, se ha sumado: "Francia y Brasil tienen mucho que construir juntos. Ante los grandes retos de nuestro tiempo, reforcemos nuestra asociación estratégica y hagamos realidad la amistad entre nuestros dos países al servicio de un mundo más justo".

Fuera del continente europeo, otro antagonista de Donald Trump, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha apostado por ampliar los intercambios comerciales y la cooperación ambiental con Brasilia, y el primer ministro indio, Narendra Modi, ha expresado la voluntad de fortalecer la asociación estratégica entre dos países del eje de los BRICS.

Las felicitaciones, sin embargo, no se han limitado a los dirigentes de izquierdas o sencillamente demócratas. La líder opositora peruana, Keiko Fujimori, de derechas, ha reivindicado la cooperación bilateral y el desarrollo sostenible de la Amazonia compartida. Por su parte, el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, ha destacado los retos comunes de la región, y el chileno y ultra José Antonio Kast, aliado de Bolsonaro y admirador de las políticas del dictador Augusto Pinochet, ha hablado con Lula para felicitarlo y para defender una agenda compartida en integración económica y lucha contra el crimen organizado.

Reacciones contrarias

Las reacciones contrarias se han concentrado en el entorno de Bolsonaro y en sectores conservadores de los Estados Unidos. Flávio Bolsonaro no solo no ha reconocido la derrota sino que ha anunciado que pedirá la anulación de los resultados, alegando irregularidades por la decisión del Tribunal Supremo brasileño de ampliar dos horas el periodo de votación, una medida que también pidió su partido. Otro de los hijos del expresidente, condenado a arresto domiciliario por el intento de golpe de estado del 2023, ha difundido un vídeo en inglés denunciando, sin ninguna prueba, un supuesto fraude electoral. En el vídeo, Eduardo Bolsonaro reclama presión internacional –en un mensaje teledirigido a Washington– para que no se reconozcan los resultados de las elecciones, arguyendo que el crecimiento electoral del presidente sería "estadísticamente imposible". El argumento coincide con el que ha defendido su hermano, el perdedor Flávio Bolsonaro.

Por su parte, Donald Trump Jr., hijo del presidente estadounidense, también ha cuestionado la ampliación del horario de votaciones y ha acusado a los medios de mantener un doble rasero ante un procedimiento que, según él, habría provocado una reacción muy distinta si hubiera beneficiado a un gobierno conservador.

Lula, que ha obtenido el 51,79% de los votos frente al 48,21% del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente golpista Jair Bolsonaro, afrontará así un cuarto mandato no consecutivo. La diferencia de votos entre los dos candidatos ha sido superior a los cuatro millones.

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