El PP protagoniza un incidente con un espray de pimienta en el Congreso que deja a una trabajadora de baja y una denuncia
Francina Armengol ha expulsado a Ana Vázquez del pleno después de que haya mostrado un bote que la diputada asegura que estaba vacío
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Madrid / BarcelonaCaos en el Congreso tras una polémica intervención de la diputada del PP Ana Belén Vázquez, que ha exhibido un espray de pimienta y ha acabado expulsada del hemiciclo. Pero el esperpento no ha acabado aquí. Más tarde, la cámara baja española ha tenido que precintar tres lavabos, una cocina y un comedor por la presencia de una sustancia tóxica. Un trabajador del PP ha acabado admitiendo que ha manipulado y accionado el espray de pimienta mientras lo limpiaba a instancias de la parlamentaria. Doce personas han recibido asistencia médica. Entre ellas, hay una miembro de la delegación de Mauritania que visitaba la cámara y que ha tenido que ser atendida por los vómitos que le ha provocado el fuerte olor a gas. Además, una mujer de la cocina está de baja por intoxicación –por mandato de su mutua– y otra trabajadora ha presentado una denuncia. Vayamos por partes.
El trabajador del partido de Alberto Núñez Feijóo, a quien las cámaras han captado guardándose el bote en el bolsillo de la camisa, ha relatado que –tras exhibirlo durante la sesión de control al gobierno español– la diputada le ha entregado el bote y le ha pedido que lo limpiara porque había restos en la parte exterior. Tras ser expulsada, ante las cámaras, ella había asegurado que estaba vacío porque lo había vaciado previamente en la calle. El trabajador del PP ha explicado que lo ha lavado, lo ha secado y lo ha accionado dos veces en el lavabo de hombres para comprobar que no quedara producto. Al hacerlo, ha salido –todo según su versión– una pequeña cantidad de sustancia, pero él asegura que no ha notado ningún efecto ni ha sentido ningún olor.
Ahora bien, esto contrasta con la versión de otros testigos de la cámara baja, que han notado picor de garganta, de nariz y de ojos en diferentes puntos de las instalaciones. Incluso en la zona donde trabajan los periodistas. Vox ha pedido el desalojo de su planta después de que algunos trabajadores notaran molestias. La teoría es que el gas se ha concentrado en los lavabos y se ha extendido por los conductos de ventilación. En este sentido, la cámara ha revisado las cámaras de seguridad para aclarar qué ha pasado y estudia hacer público un comunicado sobre las imágenes. El incidente también deberá quedar recogido en un informe del secretario general, que se conocerá en los próximos días.
Ante estos hechos, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de “delincuentes trasnochados” a los populares que han provocado el desbarajuste total en el Congreso. El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, ha tildado al PP de “partido antisistema”. “Cuando uno piensa que el PP ya no se puede degradar más, aparece alguien dentro de sus filas que les hace caer más bajo”, ha añadido. Por su parte, el ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, ha atribuido el episodio a la “chulería política”.
La expulsión de Ana Vázquez
La polémica ha estallado cuando faltaban diez minutos para las diez de la mañana, cuando la presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha reprendido a Ana Vázquez –una diputada veterana encargada de las cuestiones de Interior– por haber exhibido el bote de gas pimienta: “Le tengo que llamar al orden por haber enseñado un arma”, ha dicho Armengol, cosa que ha desatado rumor de voces y protestas en la bancada del PP. Un rato antes, la diputada del PP había bautizado el espray como un “símbolo de la falta de libertades” que “sufren las mujeres ceutíes” y lo había presentado como un “material escolar básico”.
Minutos más tarde, la presidenta del Congreso le ha exigido que se marchara del hemiciclo para depositar el bote y se ha remitido a el artículo 101 del Reglamento, que castiga con una “suspensión temporal” en la condición de diputado –que debe validar el pleno– el hecho de que un parlamentario “porte armas dentro del recinto parlamentario”. “Esto no puede plantearse en la casa de la soberanía del pueblo y en la casa de la democracia”, ha alegado Armengol.
Fuentes de su equipo han remitido a la prensa un fragmento del Reglamento de Armas que alude a los “espráis de defensa personal”. En él se estipula que tenerlos y utilizarlos está prohibido, aunque prevé una excepción si han sido validados por el ministerio de Sanidad. En este caso, solo pueden ser vendidos a los mayores de edad. Armengol ha tenido que volver a llamar al orden a la diputada, que ha acabado abandonando el hemiciclo entre los aplausos de la bancada popular. Alberto Núñez Feijóo ha evitado tanto levantarse como aplaudir. Posteriormente, en una conversación informal con periodistas, el líder del PP ha protestado contra la actuación de la presidenta del Congreso: “Es quien inflama el debate y quien está degradando la cámara”, ha dicho.
Tras el incidente, la diputada popular ha asegurado que el bote estaba vacío, ha anunciado que tomará medidas contra la presidenta del Congreso y ha cuestionado su actuación: “¿Quiere decir que los niños de Ceuta van con armas a la escuela? ¿Que todas las mujeres llevan armas?”, se ha preguntado. Más tarde, ha hecho un tour mediático por diferentes televisiones y, tras negarse inicialmente a entregar el bote, ha ido a la comisaría del Congreso a entregarlo. Desde el PP, sostienen que la diputada conoce el funcionamiento de este tipo de espráis y niegan que sean un arma.