Rajoy, el hombre que no sabía nada
BarcelonaAhora sabemos que el gran secreto de Mariano Rajoy, la fórmula magistral que explica una carrera política tan dilatada, ha consistido en no pararse nunca en los detalles. Si hemos de hacer caso a su relato ante la jueza, un ministro del Interior, un presidente del gobierno o un presidente de partido no sabe casi nada de lo que pasa por debajo de él. "Yo no estuve pendiente de los fondos reservados ni un segundo de mi vida cuando fui ministro del Interior", ha afirmado. Y eso que un antecesor suyo, José Luis Corcuera, fue juzgado (y absuelto) por uso fraudulento de estos fondos. Pero la cuestión es que con esta fórmula ha podido surfear todos los escándalos que han afectado al PP mientras él era uno de los principales, o el principal, dirigente. Él nunca sabía nada porque nos quiere hacer creer que solo se dedicaba a los grandes asuntos de estado, a la alta política.
Pero Rajoy también tiene otra característica muy útil en política, que es la ausencia de vergüenza. Este jueves ante la Audiencia Nacional ha dicho que la causa que se está juzgando, es decir, la operación Kitchen, no existió nunca, y que los acusados simplemente estaban investigando el patrimonio de Bárcenas. Detengámonos un momento en este punto. Lo que se ha visto es un expresidente del gobierno español descalificando a su propia policía, que destapó el caso, y a la misma justicia, que lo ha considerado merecedor de un juicio. Y ¿por qué lo hace si simplemente habría podido cargar los bártulos a Jorge Fernández Díaz y decir que actuó sin su conocimiento? Pues porque Rajoy es plenamente consciente de que nadie se puede creer que Fernández Díaz actuase sin su visto bueno. Por lo tanto, la única solución es negar la mayor, es decir, la Kitchen.
Esta ausencia de vergüenza hace que el único presidente del gobierno español al que la justicia ha tildado de mentiroso en una sentencia [la Audiencia Nacional consideró que su testimonio durante la causa Gürtel, cuando negó el conocimiento de la caja B del PP, no era creíble] no tenga ningún problema en volver a negarlo todo y quedarse tan ancho. En el fondo, Rajoy ha comparecido sabiendo que jugaba en campo propio (solo hay que ver el celo de la jueza con los interrogadores).
Será interesante saber, en el caso de que la sentencia sea condenatoria, cómo hace el tribunal para justificar que, efectivamente, toda la responsabilidad acaba en Fernández Díaz después de haber escuchado el testimonio de Bárcenas y del comisario Gonzalo Fraga. Pero no hay motivos para pensar que esta vez deba ser diferente de las otras, porque a Rajoy, como se ha visto, todo le resbala.