Un día en la acampada de Puerta del Sol
El Sindicato de Inquilinas mantiene la acampada en Madrid y reclama "contratos de alquiler indefinidos"
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MadridLa Puerta del Sol de Madrid se ha despertado esta mañana con el bullicio habitual de turistas, pero con una imagen inédita que no se veía desde hacía quince años: las tiendas de los manifestantes por el derecho a la vivienda están plantadas desde este sábado por la noche en medio de la plaza, emulando al 15-M de 2011. Pretenden quedarse allí al menos hasta el martes, que es cuando reclaman que el consejo de ministros presidido por Pedro Sánchez apruebe un decreto ley que resuelva el problema de la vivienda.
¿Qué piden? La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río, fue la encargada de ponerle letra y voz este domingo: "Queremos contratos de alquiler indefinidos", reclamó en declaraciones a los medios de comunicación. "¿Qué problema tiene Pedro Sánchez y el PSOE con que la gente tenga una vida estable?", añadió, y dejó claro que, a juicio del Sindicato, esta sería la medida primordial del nuevo decreto ley.
De esta manera, disparó contra los socialistas, que gobiernan en el Estado desde hace ocho años mientras las encuestas indican tozudamente que el principal problema de la población es la vivienda. Eso sí, Del Río evitó cargar directamente contra el socio minoritario de la coalición, Sumar, que presiona al PSOE para que el martes se apruebe un decreto ley amplio que incorpore lo que pide el Sindicato de Inquilinas, como también la "protección de las familias frente a los desahucios". Los manifestantes han bautizado esta posible norma como el "decreto Maricarmen", ya que habría sido el desahucio el miércoles en Madrid de la anciana de 87 años Maricarmen Abascal lo que ha desencadenado la indignación en las calles.
¿Estamos ante, pues, un nuevo 15-M? Del Río eludió la cuestión y prefirió comparar el movimiento con la huelga de la Canadiense, que logró la jornada de ocho horas. Ahora bien, la infraestructura organizativa se parece bastante a la de hace quince años. Como pasó en 2011 en la Puerta del Sol o en la plaza Cataluña, la organización ha montado un centro de avituallamiento con comida y agua y ha distribuido las tiendas en círculos concéntricos a su alrededor. Además, se llevan a cabo actividades durante todo el día. Por ejemplo, a primera hora se hacía yoga; al mediodía de este domingo una protesta a favor de la educación pública –que reunió a unas 20.000 personas, según la Delegación del Gobierno–; después, un taller de acción directa no violenta y elaboración de pancartas, y por la noche una escritura masiva de cartas para Maricarmen Abascal, la anciana desahuciada el miércoles.
La competencia dentro de la izquierda
La acampada en la Puerta del Sol es un movimiento social que todos los partidos de izquierda intentan capitalizar ya en tiempo de descuento para las nuevas elecciones españolas del año que viene. Podemos se ha apresurado a darle apoyo y Sumar, también. El PSOE hace lo que puede. Esta competencia electoral se evidenciaba este domingo en la plaza de Madrid. Un grupo de jóvenes discutía con una pareja de ancianos sobre quién tenía la culpa de la situación. "Quien envió a la policía a hacer el desahucio de la Maricarmen fue la Delegación del gobierno, fue culpa del PSOE", expresaba un joven acampado, mientras la señora le respondía que estaba muy equivocado: "Fue el juez. Quien tiene la culpa es Isabel Díaz Ayuso", dijo señalando el edificio presidencial de la Comunidad de Madrid en la misma plaza. De fondo, se podía ver una de las pancartas que presiden la acampada: "PSOE y Sumar, responsables de nuestra miseria".
Para Oliver, que tiene 25 años, la culpa es "transversal" –aunque señala particularmente a Junts por haber tumbado diversas medidas en el Congreso– y pide la colaboración con todos los niveles de la administración para resolver el problema. Como muchos otros jóvenes que acampan en la plaza, vive con sus padres, su sueldo no le llega para pagar un alquiler y ve imposible llegar a ser propietario de un piso. Para Victoria, de 73 años, que señala sobre todo a Ayuso, esto tampoco puede continuar así: "Yo, por suerte, tengo un piso en propiedad, pero mis nietos tendrán que esperar a que me muera para tener uno".
En una de las tiendas, hablan pacientemente sentadas dos chicas de 27 años que han pasado la noche en la Puerta del Sol. "Nos sentimos engañadas", confiesan, ya que forman parte de aquella generación a la que se le prometió que si se esforzaban y estudiaban tendrían una vida mejor. Tanto Adela como Claudia también viven con sus padres, aunque ambas tienen estudios y han tenido contratos de trabajo estables. Una estudió comunicación audiovisual, pero ahora trabaja como auxiliar administrativa, y la otra estudió marketing y ahora hace proyectos para documentales. "El sueldo no da para independizarse", asegura Adela, resumiendo el problema de toda una generación. Creen que la única solución es "una persona, una casa", y por eso se quedarán en la Puerta del Sol hasta que haga falta.