¿A quién votarían a los inmigrantes?
Concluir su sentido del voto suele seguir determinados estereotipos basados en el origen o la lengua
BarcelonaEl gobierno español, en una medida pactada con Podemos, ha aprobado una regularización extraordinaria de inmigrantes. Las estimaciones actuales calculan que la medida regularizará la situación de medio millón de personas. Si no hay ningún cambio de última hora, éste representará el sexto proceso de regularización extraordinario. Cuatro de ellas impulsadas por el PSOE de Felipe González, dos por el PP de José María Aznar y la última por José Luis Rodríguez Zapatero, la más amplia hasta el día de hoy. En total, cerca de 1,2 millones de personas se han beneficiado de estas medidas extraordinarias, cifra que podría crecer substancialmente con la primera regularización en veinte años.
La idea de que ese medio millón de personas podrían votar empezó a circular desde el anuncio del Real Decreto, especialmente en las redes. Una noticia falsa, dado que se otorga el permiso de trabajo y residencia, pero no la nacionalidad española, que es la que da derecho a voto en las elecciones generales, autonómicas y municipales (estas últimas con alguna excepción, como ser de un estado miembro de la Unión Europea). Sin embargo, pronto el potencial apoyo electoral de los migrantes se ha utilizado como herramienta política. Por ejemplo, Irene Montero (Podemos) decía hace unos días en Zaragoza que la regularización permitiría "barrer los fachas" y "reemplazarlos con gente trabajadora".
¿Cuál sería el comportamiento político de los inmigrantes? Responderlo es una pregunta complicada dado que los sondeos suelen excluirlas. Concluir que determinados migrantes votarán de una forma u otra suele seguir determinados estereotipos basados en el origen geográfico o la lengua que hablan, entre otros.
Apatía política y abstención
Tal y como documentan numerosos estudios, el "blog" ganador entre las personas nacidas en el extranjero y que obtienen la nacionalidad es la abstención. La obtención formal de la pertenencia a la comunidad no va acompañada de unos porcentajes de participación electoral similares a los nativos. Por ejemplo, según datos de encuesta desde 2024 hasta la actualidad, el porcentaje de abstención de las personas recién nacionalizadas era el doble de lo que tenían los españoles de origen. Incluso cuando tienen derecho a voto, como en las elecciones locales, su movilización es mucho menor. Se trata de un patrón que por lo menos se explica por dos procesos: primero, el estatus socioeconómico de los inmigrantes es más bajo, lo que está fuertemente relacionado con la abstención.
Segundo, una parte importante de los nuevos electores viven desconectados del mundo político del país, de sus dinámicas, de cómo funciona. A medida que pasa el tiempo estas barreras van cayendo y, por tanto, su participación sube.
De izquierdas... con excepciones
Entre los que participarían en las elecciones, el partido que registra un mayor apoyo en intención de voto es el PSOE (generales) y el PSC (catalán). El PSOE tiene un mayor peso relativo entre las personas que han adquirido recientemente la nacionalidad o entre aquellas que no la tienen. Si miramos la ideología de estos dos grupos, un buen puñado les cuesta ubicarse, pero entre los que lo hacen se ubican en el centroizquierda.
En el contexto catalán, el patrón es similar, con algunas diferencias. Se trata de un colectivo que tiende a preferir formaciones de ámbito estatal en contraposición a Junts, ERC, la CUP y Aliança.
Los datos nos indican también que existen importantes diferencias según su origen. Así, mientras los magrebíes votarían predominantemente izquierdas (particularmente los de Marruecos), hay casi empate técnico izquierda-derecha entre ecuatorianos y colombianos. Por el contrario, el apoyo a la derecha es notoriamente más elevado entre latinoamericanos, sobre todo venezolanos (especialmente hacia Vox). En Cataluña destaca el elevado apoyo que Alianza recibe de gente procedente de países europeos, especialmente de los que provienen del este de Europa.
Por último, podríamos poner la mano en el fuego en un aspecto y sería complicado quemarnos: teniendo en cuenta que no viven todos en una misma provincia, que participan menos y que su apoyo es heterogéneo, el impacto en términos de escaños tendería a nulo.
El gráfico curioso de la semana
¿De qué partido depende el éxito de la extrema derecha?
Hace tiempo que los motivos del avance de la extrema derecha en toda Europa son un tema de análisis. Gran parte del debate se ha centrado en el rol de la economía (por ejemplo, el efecto de las recesiones), los aspectos culturales (como el rol de la religión) o los medios, como las redes sociales. Recientemente, un artículo académico se ha preguntado: ¿el éxito electoral de la extrema derecha depende en parte de qué partido gobierna? La ideología de los gobiernos ha variado poco, a pesar de moverse a la izquierda en 1940 y 1990, a la derecha entre 1950 y 1970 y aún más a la derecha a partir de 2000 (sobre todo en los últimos años). Como muestra el artículo, cuando la izquierda gobierna, la extrema derecha, normalmente en la oposición, quita más votos. El artículo por ejemplo muestra que en España, cuando la izquierda gobierna, el más beneficiado es Vox, no el PP.