Vox salva a Pedro Sánchez
MadridLa derrota del PSOE en Andalucía es profunda. Solo hay que ver la evolución del resultado electoral desde las autonómicas de 1982 hasta el día de hoy para darse cuenta de la magnitud del desastre. Porque no solo se trata de una pérdida de votos del partido sino que también hay una derechización palmaria de esta comunidad. Una corriente de fondo que ha ido calando desde 2018, el primer año desde la restauración de la democracia que el PP llegó al poder de la mano de Vox y de Ciudadanos. La misma candidata María Jesús Montero ha hecho autocrítica –la honestidad siempre es bienvenida–, ya que es consciente de que ha quedado muy lejos de su objetivo y que si el bloque de izquierdas ha revivido mínimamente ha sido por el resultado de la izquierda soberanista de Endavant Andalucía.
Sin embargo, ¿cómo afecta este resultado a Pedro Sánchez? Desde el gobierno español no pretenden mover ni un milímetro su rumbo hacia las elecciones españolas de 2027. El guion está escrito por la Moncloa y consideran que los resultados no son extrapolables a unos comicios estatales. De hecho, con el papel en la mano tienen razón: si bien en 2022 el PSOE andaluz de Juan Espadas sacó 888.325 votos, un año después Pedro Sánchez obtuvo 1.467.501 sufragios en la misma comunidad. Es decir, medio millón de diferencia que desde Ferraz atribuyen al voto dual (¿hay socialistas que han podido optar por Moreno Bonilla para frenar a Vox?). Este comportamiento electoral parece beneficiar al PP: en 2022 Moreno Bonilla sacó 1.589.272 votos; en 2023 Feijóo, 1.596.044, y ahora Moreno Bonilla ha obtenido 1.735.819.
Por lo tanto, con los resultados en la mano, el PSOE puede argumentar lo que argumenta, pero no podría hacerlo con la misma firmeza ante sus propias bases si no fuera porque de esta cita electoral sale, paradójicamente, mucho peor el PP. Porque el contexto siempre importa y las expectativas todavía más. Moreno Bonilla ha sacado un resultado impensable para el PP solo hace una década en Andalucía, pero no ha llegado a la mayoría absoluta necesaria para seguir en solitario sin Vox. Un hecho que, sumado a todo este ciclo electoral autonómico, deja a Alberto Núñez Feijóo prisionero de Santiago Abascal.
Si bien el PP quería transmitir el mensaje de que Sánchez está acabado, la realidad que se está dibujando es un pretexto muy similar al de 2023 y que culminó precisamente con el líder socialista de nuevo presidente. Porque el miedo a un gobierno del PP y Vox en el Estado es una de las mejores cartas, junto con la oposición de Donald Trump, que tiene el PSOE para resistir en la Moncloa el año que viene. Y por eso –más allá del ataque permanente de los populares– los socialistas no se abstendrán en Andalucía para salvar a los ciudadanos de la extrema derecha.